sábado, 24 de marzo de 2018

Librecambismo o proteccionismo


Hace 42 años se iniciaba la destrucción de la industria nacional

El 24 de marzo de 1976 se puso en marcha un modelo económico que premiaba lo financiero y castigaba a la industria. Ello hizo que la deuda externa creciera seis veces y que la inflación a la que los militares decían que iban a atacar, alcanzara una tasa del diez mil por ciento durante su período de gobierno.

Fueron los tiempos de la plata dulce y del deme dos expresado por los argentinos en el exterior.

No quedó ninguna mala praxis económica sin hacer. Bueno es agregar esto al prontuario de aquellos usurpadores de poder.

Librecambismo o proteccionismo

En primer lugar corresponde analizar la teoría dominante relacionada con la división internacional del trabajo y  las ventajas comparativas. La misma fue elaborada por David Ricardo hace ya más de 200 años.  Claramente plantea que las naciones deben orientar su perfil productivo teniendo en cuenta dichas ventajas comparativas. En el caso de nuestro país dado que las ventajas las posee la producción agrícola deberíamos orientarnos prioritariamente a desarrollarla intensivamente dejando de lado  la producción industrial. Esta última es asignada a aquellas naciones que pueden producirla a menores costos (Ej.: naciones del primer mundo). Si esto se aplica conforme a las ideas expuestas cada nación mejorará su calidad de vida. Ello debido a que el Producto Bruto mundial total crece.  Al respecto surgen los siguientes interrogantes:

1.        ¿La teoría de las ventajas comparativas se aplica hoy en el mundo?
2.        ¿Es verdad que su aplicación nos llevaría hacia una mejora en nuestra calidad de vida? El excedente se reparte en forma equitativa?
3.        ¿La producción agropecuaria y el desarrollo de servicios nos permitiría mantener la  dotación de trabajadores?
4.        ¿Qué pasaría con nuestra balanza comercial?

El primer interrogante tiene una respuesta contundente. Ningún país del mundo, principalmente los desarrollados, aplica esta teoría. Un ejemplo claro surge de las políticas  proteccionistas que se aplican en Estados Unidos, Europa y Japón.  Aranceles de importación aplicados a productos agropecuarios, subsidios al agro y prohibiciones o cupos son un ejemplo de ello. El tema del tratamiento del biodiesel producido en nuestro país y limitado en su ingreso a los Estados Unidos de Norte América es un ejemplo claro de todo ello.
En cuanto a la mejora de la calidad de vida debemos destacar el análisis de Nicolás Argentato,  quien en su libro Elementos de Economía Política Moderna, demostró que si bien tras la aplicación de las ventajas comparativas crece el  PBI Mundial, no necesariamente crece en igual proporción el PBI de cada nación participante, llegando incluso en algunos casos a caer el PBI de algunas naciones. En nuestro país el tipo de cambio único se aplicó en la década del noventa. En efecto, en tal período se eliminaron los derechos de exportación (retenciones al agro) y se redujeron fuertemente los aranceles de importación. Todas estas medidas son compatibles con una política librecambista. Si bien en una primera etapa la calidad de vida subió, ello fue a costa de un crecimiento desmesurado de la deuda externa. Ello debido a que el tipo de cambio único y bajo abarató el precio de los productos importados, lo que trajo aparejado balanzas negativas financiables con préstamos del exterior. Como este camino no se puede utilizar en forma indefinida, finalmente tuvimos la interrupción de financiamiento y con ello la crisis terminal de 2001. A la larga la mejora de la calidad de vida fue efímera y la situación finalmente empeora.
Con relación al tercer interrogante vinculado con la capacidad del agro y de los servicios para mantener la  dotación de trabajadores debemos plantear que es imposible que dichos sectores absorban la mano de obra que desemplearía la industria.  No debemos olvidar que el proceso de desindustrialización llevado a cabo en los noventa nos dejó con una tasa de desempleo del orden del 20% (retomado el camino de la industrialización tenemos que  la tasa de desempleo vuelve a estar en un dígito.
Finalmente con relación al cuarto interrogante, vinculado con la evolución de la balanza comercial, debemos señalar que la exportación de productos primarios no alcanza para cubrir la demanda de importaciones. A ello debemos agregarle que esta última crecería enormemente debido a que parte de lo producido en nuestras fronteras dejaría de fabri -carse debido al tipo de cambio único, por lo que a la demanda de consumo de estos productos deberíamos satisfacerla con importaciones. Cabe aclarar que con el tipo de cambio único el valor se fija en una paridad apropiada para el agro que deja fuera de competencia a la industria, tanto para exportar como para rivalizar con los productos de origen extranjero. La prueba de esto también la tenemos en los datos de la década del noventa. En efecto, nuestra balanza fue recurrentemente negativa. Su contrapartida, el crecimiento desmesurado e inmanejable de la deuda externa.
En resumen a lo largo de los más de doscientos años de historia de nuestro país advertimos dos modelos que alternaron en el diseño de la política económica.  Uno en esencia de carácter librecambista y con apego al endeudamiento externo. El otro con inclinación proteccionista y con claras intenciones  de desendeudamiento.
En el modelo librecambista con apego al endeudamiento externo tenemos algunas de las siguientes características:

1.        Baja de aranceles de importación al mínimo posible
2.        Eliminación de derechos de exportación para materias primas
3.        Eliminación de cupos de importación.
4.        Eliminación de permisos de importación
5.        Mercado único de cambios
6.        Mercado libre de cambios
7.        Búsqueda del crédito externo
8.        Búsqueda de la inversión extranjera

En el modelo proteccionista con apego al desendeudamiento promueve:
1.        El aumento de los aranceles de importación
2.        Los derechos de exportación para materias primas
3.        Cupos de importación
4.        Permisos de importación
5.        Mercado múltiple de cambios
6.        Mercado regulado de cambios
7.        Baja del endeudamiento externo
8.        Nacionalización de empresas extranjeras

Recordemos que nuestro país abrazó en sus inicios el modelo librecambista y el mismo se mantuvo vigente hasta la sanción de la ley de aduanas de 1836. A partir de allí se produjeron innúmeras alternancias.  Repasando nuestra historia contemporánea tenemos la instauración del modelo librecambista a partir del año 1976. El mismo acarreó problemas a la altura de la cuenta corriente del balance de pagos. El mecanismo compensatorio utilizado fue la financiación externa. Esto se conoció como el enfoque monetario del balance de pagos consistente en elevar la tasa de interés para atraer fondos externos. El resultado final fue un descomunal aumento de la deuda externa.
La democracia en sus inicios (Gobierno del Dr. Alfonsín) mantuvo un esquema similar, particularmente en lo concerniente al mecanismo utilizado para mantener elevada la tasa de interés. Luego con el Gobierno del Dr. Menen, tras la crisis hiperinflacionaria de 1989, el tema del endeudamiento se encaró enajenando gran parte del patrimonio nacional (privatización de empresas públicas).
Desde luego en este último Gobierno se intensificó el librecambismo con apego al endeudamiento.  Esto último debido a que el sistema utilizado desembocaba en déficits crónicos de la balanza comercial y de la cuenta corriente que debía, este último, ser compensado con financiación externa.
A la sazón esto termino en la crisis de 2001 en la que se observó un nivel de endeudamiento superior al 100% del PBI, con el agravante que ya no quedaban activos públicos.

Juan Latrichano
24/3/18


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