En estos
días se escuchan algunas voces que sostienen que existe una enorme similitud
entre el tema de los fondos buitre y el de la guerra de Malvinas. Ello amerita
un análisis del punto en cuestión.
Quienes han afirmado que existe una
similitud se apoyan en los siguientes puntos:
- El tema Malvinas produjo en su inicio un gran impacto emocional y por ende un gran apoyo de la población. El tema fondos buitre en su arranque produce el mismo impacto.
- El tema Malvinas con el paso del tiempo produjo una enorme frustración. Aventuran que idéntico resultado se producirá con los fondos buitre con el paso del tiempo, particularmente cuando se vea el impacto económico social.
Frente a esto cabe formularse la
siguiente pregunta:
¿Estamos ante un hecho de similares
características?
En primer lugar debemos observar que
existen grandes diferencias en lo concerniente al origen de cada uno de estos
episodios. El tema de la Guerra de Malvinas, más allá de su consideración
estratégica, luce como una cuestión decidida de un día para otro y con el
propósito de cubrir enormes errores cometidos con anterioridad por el Gobierno Militar. El tema de los fondos
buitre se inició cuando en oportunidad de los canjes de deuda de los años 2005
y 2010, los titulares de los mismos no
aceptaron las condiciones propuestas por el Gobierno de nuestro país. A partir de allí iniciaron el juicio en el
Juzgado del Dr. Griesa.
En segundo lugar debemos señalar que
una vez conocido el fallo adverso el Gobierno no tuvo margen de maniobra. En
efecto pagar el monto reclamado o acordar una forma de pago hubiese significado
la posibilidad de que los demás titulares, tanto los que entraron en el canje
como los que no lo hicieron, planteen el pedido de trato análogo. Ello hubiese
significado una carga impagable no solo para el actual Gobierno sino también
para los venideros.
En último lugar debemos tener en
cuenta que el tema de los fondos buitre puede llegar a tener un desenlace
favorable, toda vez que existen posibilidades de que bancos extranjeros compren
todo o parte de la deuda, a condición de que se reponga
la posibilidad de que el Banco de Nueva York pueda pagar con los fondos que
nuestro país depositó oportunamente.
En caso de que no se tenga un desenlace
favorable debemos ponderar que en enero del año próximo se cae la cláusula RUFO
(la que asigna igual trato para todos los acreedores) y nuestro país estará en
posibilidad de negociar sin restricciones con los titulares de los fondos
buitre.
Por lo tanto debemos sostener que el
tema actual presenta muy pocas similitudes, para no decir ninguna, con el tema
de la guerra por las Islas Malvinas.
Juan Latrichano
Analista económico de la CGE
4/8/14