martes, 24 de noviembre de 2015

La economía que se viene

Sin el ánimo de querer interpretar con mucha precisión las medidas que adoptará el próximo Gobierno, el presente es un ejercicio apuntado a detectar que puede llegar a ocurrir a partir del 10 de diciembre.

En primer lugar pienso que asistiremos a un Gobierno con mayor presencia parlamentaria. 

Particularmente será importante la labor que desarrollen Massa y su gente en cuanto a la agenda pendiente, especialmente en materia de impuesto a las ganancias a la cuarta categoría y a la aplicación del 82 % móvil para los jubilados.  Resta conocer como operarían los diputados del Frente para la Victoria y los de Cambiemos.

En segundo lugar cabe esperar que medida se adopte con relación al cepo cambiario.

Es  probable que se lo elimine con una modificación del tipo de cambio oficial llevando la paridad a un valor cercano a los 15 pesos. Esta medida podría provocar suba de precios pero el Gobierno intentará adoptar de manera urgente medidas fiscales y monetarias que impidan un traslado lineal. 

Desde luego el modelo cierra con un congelamiento salarial por lo menos para esta primer etapa. De ser esto así resta ver que actitud tomarán los gremios.  Cabe agregar que esta medida podría diferirse en espera de una recomposición previa de reservas.

La medida cambiaria unida a una drástica reducción de las retenciones a la exportación, en el caso de la soja se llevaría el primer mes a cero y en el segundo a 15 para luego volver a 35%, produciría un ingreso importante de dólares. Quizá esta medida resulte  inicial y  sea la que financie la levantada del cepo.

Desde luego no será la única medida. Se estudia contar con garantía de algunos bancos internacionales para dejarle al juez Griesa. De esta manera se abriría el crédito internacional tras un posible principio de acuerdo con los fondos buitre.

Cabe reflexionar acerca del incremento de la deuda externa. En esta primera fase el tema sería ampliamente manejable atento al muy bajo grado de endeudamiento con el que se cierra el presente año.

En materia fiscal cabe formularse la siguiente pregunta:

¿Cómo se financia la baja de retenciones a la exportación y la reducción del impuesto a la cuarta categoría?

  1. Como vemos esta pregunta excluye el tema del 82% a los jubilados. En este punto se estima que el nuevo Gobierno pedirá un  plazo atento a la delicada situación   fiscal que emerge tras los ajustes señalados.  Con relación a la financiación de los mismos debemos apuntar los siguientes ítems:
  2. Aumento de la recaudación fiscal por mayores exportaciones producidas por el ajuste cambiario y por la baja de retenciones. Desde luego las mayores exportaciones redundarán en una mayor actividad económica.
  3.  Eliminación de una parte importante de los subsidios a la energía y al transporte.
  4.  Ahorro de gasto público (ejemplo pauta publicitaria)

Finalmente cabe esperar una eliminación de las medidas restrictivas de la importación. Empero esto no traería mayores consecuencias atento al aumento de la paridad cambiaria.


Juan Latrichano
Analista económico de la CGE

23/11/15

jueves, 5 de noviembre de 2015

Acerca de la inflación en nuestro país

Indudablemente el tema de la inflación  resulta esencial para el debate del país que queremos. En general hay consenso acerca de su eliminación. Antes que nada corresponde examinar sus causas para hacer un diagnóstico correcto.

En primer lugar debemos partir del origen de la inflación en el mundo. Tras la crisis del año 1929 se fue dejando de lado el sistema de patrón oro basado en un sistema de tipo de cambio fijo pasando a un sistema de tipo de cambio variable.

Si observamos el comportamiento de los precios en los países centrales vemos que durante la primera guerra mundial hubo un proceso inflacionario que culminó con el tratado de paz de 1919. A partir de allí se volvieron a verificar años con inflación baja y en algunos casos con deflación. La excepción la tenemos en Alemania en el año 1923 con una enorme hiperinflación que se corrigió a partir del año 1925.

En las décadas del treinta y cuarenta observamos que la inflación es creciente en la mayoría de los países y que la deflación virtualmente desaparece. Esto tiene que ver con el sistema de tipo de cambio variable, con las políticas expansivas y con el llamado Estado benefactor.

En nuestro país observamos que a partir de la década del cuarenta se inicia un proceso inflacionario que tuvo la particularidad de ser creciente hasta que se aplicó  el régimen de convertibilidad. El cuadro siguiente muestra dicha evolución:



Lo curioso reside en ver que en el período 56/72 tras la caída de Perón y con la vigencia del pensamiento de Presbich planteado en su informe “Moneda sana o inflación incontenible” la inflación no solo no descendió sino que por el contrario creció.  Otro tanto ocurre tras el golpe militar del 1976  en el que se aplicó un régimen monetarista apuntado a eliminar la inflación. El resultado fue el mismo, la inflación creció enormemente hasta casi duplicarse.  En el período 84/ 89 se mantuvo la estrategia monetarista basada en activos indisponibles constituidos por los bancos en el BCRA y se llegó a la hiperinflación de 1989 con una tasa del 3079% para dicho año.

Vino luego el plan Bonex y el régimen de convertibilidad durante el Gobierno del Dr. Menem. Ello significó volver al tipo de cambio fijo que el mundo abandonó tras la crisis de 1929. Se destaca que su sucesor el Dr. De la Rúa mantuvo inalterado dicho régimen.

¿Cuáles fueron los resultados obtenidos?

En materia inflacionaria positivo. Tuvimos una serie de años con inflación baja y algunos de ellos con deflación. En materia de la economía real llegamos a un endeudamiento inmanejable que nos llevó al default.

Indudablemente el manejo consistente en el control de  demanda no resultó apropiado.

Juan Latrichano
Analista económico CGE
3/11/15