viernes, 30 de marzo de 2018

El camino hacia una nueva frustración?


El Gobierno  anunció con bombos y platillos el descenso de la tasa de pobreza en medio del crecimiento de la economía y la baja  del desempleo. Sin querer objetar la calidad de estos datos, aún cuando resulta dudosa la baja de la pobreza en medio de un ajuste brutal de tarifas,creo que se reproducen idénticos fenómenos que prologaron  crisis ocurridas en años anteriores.  Entre otras la de 2001. En efecto vemos que el crecimiento de la economía viene en este período de Gobierno, acompañado por déficits crecientes de la balanza comercial.

En el primer bimestre de este año el déficit fue de 1.872 millones de dólares. Este valor supera en forma significativa al correspondiente a igual período del año pasado( 268 millones de dolares). Debemos además tener en cuenta que el déficit del año pasado fue el mas alto de la historia económica de nuestro país. 


Como impacta el saldo negativo de la balanza comercial?


Indudablemente incide en el saldo de la cuenta corriente del balance de pagos. Este incluye otros gastos en divisas. Debemos tener en cuenta que este saldo promete para el año en curso un rojo superior a los 30.000 millones de dólares.


Como impacta esto en la deuda externa?


La hace subir hasta límites peligrosos.


Ante tal situación debemos advertir que tanto la contextura de la deuda como su evolución pueden hacernos caer en otra crisis dolorosa.


Es hora de dejar de bailar en el Titanic.



Juan Latrichano

30/3/18

domingo, 25 de marzo de 2018

Viento de cola o términos de intercambio



Reiteradamente la mayoría de los analistas económicos ortodoxos sostienen que el  éxito alcanzado por nuestro país en el período 2003 2015,  tiene su origen en el llamado viento de cola. Aluden especialmente al crecimiento alcanzado en los primeros años de dicho período. Establecen que el mismo ocurrió  por  el fuerte crecimiento del precio de las materias primas en general y el de la soja en particular. Este pensamiento sería válido si lo único que se exportara fueran materias primas y al mismo tiempo  las importaciones fueran igual a cero. Como ese no es el caso de nuestro país, debido a que exportamos bienes industriales e importamos bienes diversos, debemos considerar la evolución del índice de los términos de intercambio. El mismo es definido por el INDEC del siguiente modo:

“Índice de términos del intercambio: surge de dividir el índice de precios de las exportaciones por el índice de precios de las importaciones. Mide la evolución del poder de compra de una unidad física de exportación en términos de importaciones.

Desde luego el comportamiento de los términos de intercambio muestra una mejora sensiblemente inferior, al de la  mejora  de los precios de las materias primas y   especialmente al  de la soja, en los últimos años. Hecha esta consideración nos preguntamos si el buen desempeño económico obedece exclusivamente a la evolución ascendente del índice de los términos de intercambio. Al respecto debemos decir que no. Particularmente hubo etapas de la vida nacional en las que la evolución económica (crecimiento promedio anual del PBI por habitante) tuvo un movimiento no siempre ligado al   índice de los términos de intercambio. El cuadro que  se expone a continuación afirma esta idea:

Etapa        Promedio Términos de intercambio
        Crecimiento
                %
1914-1930        96,6        1,25
1931-1943        103,5        0,24
1944-1955        119,3        1,71
1956-1975        100,6        1,88
1976-2002        101        -0,36
2003-2011        129,2        5,53
               
Fuente: Dos siglos de economía argentina de Orlando Ferreres e INDEC  con cálculos propios
El cuadro muestra que en el período 1931- 1943 los términos de intercambio mejoraron y sin embargo el crecimiento fue menor al de la etapa anterior, en el período 1956- 1975 cayeron y la producción fue mayor a la de la etapa anterior y en el período 1976-2002 crecieron levemente y sin embargo la producción cayó en forma significativa. Finalmente vemos que en el período 2003-2011 se produce una mejora de los términos del intercambio y la producción crece. Frente a todo esto cabe el siguiente interrogante:

¿Solo la mejora de los términos de intercambio produjo este crecimiento?
Indudablemente no.  Cabe pensar que el éxito alcanzado en el último período obedece al buen desempeño del comercio exterior, motivado no solo por los mejores términos de intercambio sino también por un tipo de cambio adecuado. Esto permitió generar las divisas necesarias para que la economía no tenga ahogos y al mismo tiempo  impulsar parte del crecimiento, debido al  muy buen avance de las exportaciones. Si analizamos simultáneamente la evolución del índice del tipo de cambio multilateral real y el de los términos de intercambio en el período 1991-2011 vemos que el tipo multilateral ha crecido muy por encima de los términos de intercambio. El cuadro que sigue muestra el desempeño de estos indicadores:

                                  Año         Promedio         Promedio
        Tipo Cbio         Términos int.
        Dic. 2001= 100        1993=100
               
91        145,86        91,3
92        125,35        97,3
93        108,1        100
94        112,68        101,1
95        120,84        101,3
96        121,76        109,1
97        117,33        108,3
98        113,16        102,2
99        102,96        96,5
0        104,14        106
1        98,55        105,8
2        236,05        105
Promedio        125,57        101,99
3        213,34        114,9
4        225,38        116,7
5        229,55        113,8
6        235,68        120,9
7        242,65        126,3
8        251,22        140,9
9        269,64        140,4
10        284,86        140,6
11        294,93        149
Promedio         249,69        129,28
                
               
Promedio 1991-2002        125,57        101,99
Promedio 2003-2011        249,69        129,28
Variación  % promedios        98,85        26,76
               
 Fuente: BCRA metodología inicial e INDEC con cálculos propios
               
Se destaca que se tomó la serie a partir de 1991 porque desde ese año existen estadísticas del tipo de cambio multilateral. Este dato es más significativo que el del tipo de cambio real porque tiene en cuenta no solo la evolución de la cotización del dólar y la inflación interna.  Agrega en el cálculo la cotización de la divisa y la inflación de terceros países con los que opera nuestro país, tomando estos datos en forma ponderada conforme a la participación de cada uno de ellos en nuestro comercio exterior.  Volviendo al cuadro vemos que la variación de promedios del tipo de cambio multilateral fue del 98,85% en tanto que la variación de promedios de los términos de intercambio apenas fue del 26,76 %. En ambos casos la variación se produce comparando la etapa 2003-2011 con la etapa 1991-2002.
Para quienes aun mantengan dudas con relación a la importancia del tipo de cambio, se les aconseja reflexionar acerca de un tipo de cambio nominal  cercano a $ 2 promedio para el período 2003 - 2011 (tipo de cambio solicitado en algunas oportunidades por autoridades del  FMI). Con este tipo de cambio no se hubiera obtenido el superávit de balanza comercial en todos los años de la etapa y, mucho menos  en los niveles que se alcanzó en ella (saldo superior a los 10.000 millones de dólares por año) aún con los valores conocidos del índice de los términos de intercambio.
Finalmente cabe considerar el cuestionamiento formulado por algunos analistas económicos vinculado con el desaprovechamiento de los buenos términos de intercambio. Al respecto debemos analizar la evolución de la deuda pública nacional  como porcentaje del  PBI. El cuadro muestra los datos pertinentes:
Deuda Pública como % del PBI
                       
Año        %               
                        
2004        127,3               
2005        73,9               
2006        64               
2007        56,1               
2008        48,8               
2009        48,8               
2010        45,8               
2011        39,5               


Fuente: Ministerio de Economía de la Nación.

Vemos que se ha hecho un aprovechamiento pleno debido a la fuerte caída de la deuda pública (era del 127 % y pasó al 39,5%).  Deberá considerarse además que la mitad de la deuda  está contraída  con organismos públicos (BCRA, Anses, Banco Nación etc.) mientras que en el 2004 este tipo de deuda era inexistente. Es decir que estamos ante una mejora cuantitativa y cualitativa.
En conclusión negamos que el viento de cola venga por el lado del precio de las materias primas sin tener en cuenta otras incidencias. Coincidimos con que  los buenos términos de intercambio  ayudan, pero los mismos son de menor impacto que el tipo de cambio. Negamos que haya habido desaprovechamiento. Al contrario todo fue utilizado para mejorar la situación estructural del país. Esto ha permitido que se vengan atendiendo los vencimientos operados a en las fechas analizadas, de capital e intereses dev la deuda, con recursos propios.


sábado, 24 de marzo de 2018

Librecambismo o proteccionismo


Hace 42 años se iniciaba la destrucción de la industria nacional

El 24 de marzo de 1976 se puso en marcha un modelo económico que premiaba lo financiero y castigaba a la industria. Ello hizo que la deuda externa creciera seis veces y que la inflación a la que los militares decían que iban a atacar, alcanzara una tasa del diez mil por ciento durante su período de gobierno.

Fueron los tiempos de la plata dulce y del deme dos expresado por los argentinos en el exterior.

No quedó ninguna mala praxis económica sin hacer. Bueno es agregar esto al prontuario de aquellos usurpadores de poder.

Librecambismo o proteccionismo

En primer lugar corresponde analizar la teoría dominante relacionada con la división internacional del trabajo y  las ventajas comparativas. La misma fue elaborada por David Ricardo hace ya más de 200 años.  Claramente plantea que las naciones deben orientar su perfil productivo teniendo en cuenta dichas ventajas comparativas. En el caso de nuestro país dado que las ventajas las posee la producción agrícola deberíamos orientarnos prioritariamente a desarrollarla intensivamente dejando de lado  la producción industrial. Esta última es asignada a aquellas naciones que pueden producirla a menores costos (Ej.: naciones del primer mundo). Si esto se aplica conforme a las ideas expuestas cada nación mejorará su calidad de vida. Ello debido a que el Producto Bruto mundial total crece.  Al respecto surgen los siguientes interrogantes:

1.        ¿La teoría de las ventajas comparativas se aplica hoy en el mundo?
2.        ¿Es verdad que su aplicación nos llevaría hacia una mejora en nuestra calidad de vida? El excedente se reparte en forma equitativa?
3.        ¿La producción agropecuaria y el desarrollo de servicios nos permitiría mantener la  dotación de trabajadores?
4.        ¿Qué pasaría con nuestra balanza comercial?

El primer interrogante tiene una respuesta contundente. Ningún país del mundo, principalmente los desarrollados, aplica esta teoría. Un ejemplo claro surge de las políticas  proteccionistas que se aplican en Estados Unidos, Europa y Japón.  Aranceles de importación aplicados a productos agropecuarios, subsidios al agro y prohibiciones o cupos son un ejemplo de ello. El tema del tratamiento del biodiesel producido en nuestro país y limitado en su ingreso a los Estados Unidos de Norte América es un ejemplo claro de todo ello.
En cuanto a la mejora de la calidad de vida debemos destacar el análisis de Nicolás Argentato,  quien en su libro Elementos de Economía Política Moderna, demostró que si bien tras la aplicación de las ventajas comparativas crece el  PBI Mundial, no necesariamente crece en igual proporción el PBI de cada nación participante, llegando incluso en algunos casos a caer el PBI de algunas naciones. En nuestro país el tipo de cambio único se aplicó en la década del noventa. En efecto, en tal período se eliminaron los derechos de exportación (retenciones al agro) y se redujeron fuertemente los aranceles de importación. Todas estas medidas son compatibles con una política librecambista. Si bien en una primera etapa la calidad de vida subió, ello fue a costa de un crecimiento desmesurado de la deuda externa. Ello debido a que el tipo de cambio único y bajo abarató el precio de los productos importados, lo que trajo aparejado balanzas negativas financiables con préstamos del exterior. Como este camino no se puede utilizar en forma indefinida, finalmente tuvimos la interrupción de financiamiento y con ello la crisis terminal de 2001. A la larga la mejora de la calidad de vida fue efímera y la situación finalmente empeora.
Con relación al tercer interrogante vinculado con la capacidad del agro y de los servicios para mantener la  dotación de trabajadores debemos plantear que es imposible que dichos sectores absorban la mano de obra que desemplearía la industria.  No debemos olvidar que el proceso de desindustrialización llevado a cabo en los noventa nos dejó con una tasa de desempleo del orden del 20% (retomado el camino de la industrialización tenemos que  la tasa de desempleo vuelve a estar en un dígito.
Finalmente con relación al cuarto interrogante, vinculado con la evolución de la balanza comercial, debemos señalar que la exportación de productos primarios no alcanza para cubrir la demanda de importaciones. A ello debemos agregarle que esta última crecería enormemente debido a que parte de lo producido en nuestras fronteras dejaría de fabri -carse debido al tipo de cambio único, por lo que a la demanda de consumo de estos productos deberíamos satisfacerla con importaciones. Cabe aclarar que con el tipo de cambio único el valor se fija en una paridad apropiada para el agro que deja fuera de competencia a la industria, tanto para exportar como para rivalizar con los productos de origen extranjero. La prueba de esto también la tenemos en los datos de la década del noventa. En efecto, nuestra balanza fue recurrentemente negativa. Su contrapartida, el crecimiento desmesurado e inmanejable de la deuda externa.
En resumen a lo largo de los más de doscientos años de historia de nuestro país advertimos dos modelos que alternaron en el diseño de la política económica.  Uno en esencia de carácter librecambista y con apego al endeudamiento externo. El otro con inclinación proteccionista y con claras intenciones  de desendeudamiento.
En el modelo librecambista con apego al endeudamiento externo tenemos algunas de las siguientes características:

1.        Baja de aranceles de importación al mínimo posible
2.        Eliminación de derechos de exportación para materias primas
3.        Eliminación de cupos de importación.
4.        Eliminación de permisos de importación
5.        Mercado único de cambios
6.        Mercado libre de cambios
7.        Búsqueda del crédito externo
8.        Búsqueda de la inversión extranjera

En el modelo proteccionista con apego al desendeudamiento promueve:
1.        El aumento de los aranceles de importación
2.        Los derechos de exportación para materias primas
3.        Cupos de importación
4.        Permisos de importación
5.        Mercado múltiple de cambios
6.        Mercado regulado de cambios
7.        Baja del endeudamiento externo
8.        Nacionalización de empresas extranjeras

Recordemos que nuestro país abrazó en sus inicios el modelo librecambista y el mismo se mantuvo vigente hasta la sanción de la ley de aduanas de 1836. A partir de allí se produjeron innúmeras alternancias.  Repasando nuestra historia contemporánea tenemos la instauración del modelo librecambista a partir del año 1976. El mismo acarreó problemas a la altura de la cuenta corriente del balance de pagos. El mecanismo compensatorio utilizado fue la financiación externa. Esto se conoció como el enfoque monetario del balance de pagos consistente en elevar la tasa de interés para atraer fondos externos. El resultado final fue un descomunal aumento de la deuda externa.
La democracia en sus inicios (Gobierno del Dr. Alfonsín) mantuvo un esquema similar, particularmente en lo concerniente al mecanismo utilizado para mantener elevada la tasa de interés. Luego con el Gobierno del Dr. Menen, tras la crisis hiperinflacionaria de 1989, el tema del endeudamiento se encaró enajenando gran parte del patrimonio nacional (privatización de empresas públicas).
Desde luego en este último Gobierno se intensificó el librecambismo con apego al endeudamiento.  Esto último debido a que el sistema utilizado desembocaba en déficits crónicos de la balanza comercial y de la cuenta corriente que debía, este último, ser compensado con financiación externa.
A la sazón esto termino en la crisis de 2001 en la que se observó un nivel de endeudamiento superior al 100% del PBI, con el agravante que ya no quedaban activos públicos.

Juan Latrichano
24/3/18