El mes en curso puede ser el inicio
de un proceso incipiente de
reactivación. La reducción de la inflación juega a favor de esa
posibilidad.
En el informe último dimos cuenta de la posibilidad de que la
tasa de inflación de agosto podría mostrar signos claros de desaceleración. Los
datos dan cuenta de que dicha tasa fue del 0.2%. Dicho resultado corresponde
atribuirse a las siguientes razones:
- Caída del consumo
- Suspensión de la suba de la tarifa del gas
- Férreo control monetario.
El interrogante principal ahora es saber si definitivamente
la inflación entró en una pendiente, o
si lo visto en agosto es una excepción que difícilmente se repita en los meses
venideros. En principio existen dos amenazas claras que podrían discontinuar la
tendencia bajista:
- La aplicación de la suba del gas
- La reapertura de paritarias.
Con el correr de los días iremos evaluando esta situación.
En cuanto a la posible reactivación debemos apuntar los
siguientes hechos que dan lugar a su posibilidad:
- La reducción del ritmo de precios.
- La suba de los haberes jubilatorios y de la asignación universal por hijos, ambas aplicables a fin de mes.
- La suba salarial proveniente de paritarias pautadas en cuotas.
En función de estas posibilidades pensamos que la
reactivación se hará visible en octubre o a más tardar en noviembre.
Por todo lo expresado recomendamos a las empresas estar
atentas porque de confirmarse este pronóstico deberían recomponer stocks con la
anticipación debida.
Juan Latrichano
Analista económico de la CGE