viernes, 28 de septiembre de 2012

Evolución de la industria




Primera parte

El modelo implementado en el año 2003 intenta evitar la llamada enfermedad holandesa consistente en la distorsión que ocurre en la economía cuando un precio de un bien, en nuestro caso primario, define un tipo de cambio que no es adecuado para el resto de bienes, especialmente los de tipo industrial.
El mecanismo apropiado para eliminar la enfermedad citada consiste en aplicar distintos tipos de cambio para distintos bienes. El diseño es el siguiente:

a)      Bienes primarios con ventaja competitiva tipo de cambio mas bajo ( al tipo de cambio nominal se le aplican impuestos a la exportación)
b)      Bienes industriales con desventaja tipo de cambio mas alto (no se le aplica al tipo de cambio nominal impuestos a la exportación y a las importaciones se les cobra arancel de importación)
Podemos afirmar que la enfermedad está vencida cuando se produce crecimiento de la economía con fuerte superávit de la balanza comercial. Esto sucede en nuestro país desde el año 2003 y se contrapone con lo visto en la década del noventa donde para obtener superávit de la balanza era necesario que la economía caiga.
Un elemento a tener en cuenta concierne al desempeño de las exportaciones de manufacturas de origen industrial. El mismo se expone en el siguiente cuadro:

Exportaciones de Manufacturas de






Origen Industrial como % del Total















Año

%





1995

31

2000

31

2010

35





Incremento 2010 respecto 2000 13%













Fuente: Indec

Continuará

jueves, 20 de septiembre de 2012

¿Se cierra el círculo virtuoso?


En reiteradas oportunidades la economía argentina estuvo a punto de cerrar con éxito un capítulo. Sin embargo distintas razones impidieron que el círculo virtuoso iniciado se cierre dando paso a la consolidación de una política de más largo aliento.

Quien vivió algunos años en esta tierra sabe que la esperanza se instaló en algunas oportunidades y fue sustituida en el impensadamente por el desencanto. Las razones que impidieron la consolidación de una política que lucía apropiada fueron varias. Algunas de las más recordadas fueron:

1.      La instalación de un proceso hiperinflacionario.
2.      Devaluaciones fuertes y reiteradas de nuestro peso.
3.      Falta de divisas e imposibilidad de financiar la imposibilidad industrial con insumos importados.
4.      Déficits fiscales agudos.
5.      Déficits crónicos de la cuenta corriente del balance de pagos.
6.      Estallido social
7.      Falta de solvencia de los bancos
8.      Imposibilidad de refinanciar la deuda pública
9.      Crecimiento de la economía acompañado con déficits agudos de la balanza comercial

Si bien no podemos decir que todos estos problemas han sido erradicados del escenario nacional, no es menos cierto que todos  o la mayoría de ellos están acotados. Particularmente el tema más preocupante, el rojo de la cuenta corriente del balance de pagos, luce eliminado. Frente a todo esto si bien no podemos decir que el círculo virtuoso está cerrado cabe pensar que estamos cerca de ello. Especialmente debemos ponderar la posibilidad cierta de poder seguir utilizando recursos propios (originados precisamente con superávits de la cuenta corriente del balance de pagos) para pagar los vencimientos de capital e intereses de la deuda externa.

Acerca del sector externo

Para echar luz sobre este tema podemos resaltar algunos logros obtenidos en lo que va del presente año. Los mismos surgen del balance cambiario que publica el Banco Central. En la última publicación correspondiente al segundo trimestre 2012 tenemos:

  1. En el primer semestre del presente la cuenta corriente arroja un superávit de 7.637 millones de dólares ( en igual período de 2011 el superávit fue de 5.466 millones de dólares)
  2. En concepto de utilidades giradas al exterior en el primer semestre tenemos un valor de 17 millones de dólares (en igual período de 2011 se giraron 1960 millones de dólares). Indudablemente la nacionalización de YPF contribuyó con este resultado.
  3. Los giros netos por rentas alcanzaron un valor de 2.229 millones de dólares en el primer semestre del presente año. En igual período de 2011 se giraron 3.938 millones de dólares.
Que hubiese ocurrido si no se aplicaban los controles?

Indudablemente estos resultados serían distintos. Hoy estaríamos pensando como resolver los enormes problemas que acarrearía la crisis internacional.



Juan Latrichano


viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Que hubiese ocurrido si no se aplicaban las medidas cambiarias y comerciales restrictivas?


Aunque algunos se empeñen en hablar del buen precio de la soja asignando a  este la exclusividad del rebote de la economía, resulta un ejercicio saludable interrogarnos acerca de cómo estaríamos si no se hubiesen adoptado los controles cambiarios y comerciales de fines del año pasado y comienzos del actual

No solo cabe reflexionar acerca de que la soja no es todo. También es necesario plantear que muchos analistas sostienen que de no haberse aplicado restricciones cambiarias y comerciales (especialmente las vinculadas al control de importaciones) estaríamos mucho mejor.

Para echar luz sobre este tema podemos resaltar algunos logros obtenidos en lo que va del presente año. 

Los mismos surgen del balance cambiario que publica el Banco Central. En la última publicación correspondiente al segundo trimestre 2012 tenemos:

  1. En el primer semestre del presente la cuenta corriente arroja un superávit de 7.637 millones de dólares ( en igual período de 2011 el superávit fue de 5.466 millones de dólares)
  2. En concepto de utilidades giradas al exterior en el primer semestre tenemos un valor de 17 millones de dólares (en igual período de 2011 se giraron 1960 millones de dólares). Indudablemente la nacionalización de YPF contribuyó con este resultado.
  3. Los giros netos por rentas alcanzaron un valor de 2.229 millones de dólares en el primer semestre del presente año. En igual período de 2011 se giraron 3.938 millones de dólares.
Que hubiese ocurrido si no se aplicaban los controles?

Indudablemente estos resultados serían distintos. Hoy estaríamos pensando como resolver los enormes problemas que acarrearía la crisis internacional.

jueves, 6 de septiembre de 2012

De donde venimos, donde estamos, hacia donde vamos?


Presumo que es un buen ejercicio hacernos este tipo de preguntas a menudo. Desde luego mucho mejor es tener una respuesta apropiada para la misma.

La historia contemporánea del país nos muestra que tuvimos muchos años que fueron dominados por inestabilidad.  Desde el último golpe militar ocurrido en el año 1976 se instauró el privilegio del sistema financiero por sobre el sistema productivo. El vivir con lo ajeno fue el paradigma dominante y la prueba mas evidente eran los recurrentes saldos negativos de la balanza comercial (importábamos mas de lo que exportábamos). La contracara era el endeudamiento creciente. Fue así que gran cantidad de establecimientos industriales cerraban. Las empresas nacionales (privadas y estatales) se convertían en extranjeras.
Todo desembocó en un enorme problema social (alto desempleo, pobreza e indigencia). Abundaban piqueteros disminuían los trabajadores.  Los dirigentes sociales se ocupaban más de los planes que de los aumentos salariales.
La deuda lucía impagable. En el año 2001 no quedó otra alternativa que la de entrar en mora.
En lo político se pedía a gritos que se vayan todos y en el exterior algunos gurúes decían que la única solución disponible era un protectorado extranjero.
Aunque parezca ficción eso era realidad.
Hoy podemos decir que todos esos males han quedado erradicados.  Más allá de las cosas que aún quedan por resolver (siempre las habrá) hemos recuperado una marcha que luce normal.  La economía ha venido creciendo a tasas significativas y eso nos permitió descontar parte de la enorme ventaja que nos sacaron la mayoría de las naciones del mundo.
Si continuamos en esta senda las perspectivas son halagüeñas. Aún aquellas que puedan referirse a que alguna vez seamos un país desarrollado.
¿Cuál es el secreto para mantener esta posibilidad?
No abandonar estas políticas aún cuando decidamos cambiar el Gobierno.  Políticas de Estado que les dicen. Espero que esta vez acertemos.