jueves, 17 de junio de 2021

Causas de la inflación en nuestro país. Propuestas para eliminarla.

La persistencia de la inflación y, el elevado volumen de la misma si la comparamos con la mayoría de los países , exigen una evaluación pormenorizada de este problema, con el propósito de detectar sus causas y, desde luego formular propuestas resolutorias.

En primer lugar corresponde analizar la inflación cambiaria. Ella surge frente a una devaluación del peso. En efecto la suba del tipo de cambio encarece el precio de los bienes importados al tiempo que maximiza la oferta de bienes locales al exterior. Esto último reduce la oferta interna lo que a igual demanda supone también una suba de precios.

El punto central  reside en establecer las causas que producen las devaluaciones. Al respecto debemos partir de dos escenarios alternativos:

1.     Mercado cambiario desregulado con política librecambista.

2.     Mercado regulado en modo cepo con política de administración del comercio exterior.

En el primer caso la política librecambista suele conducir hacia balanzas comerciales negativas. Las mismas se financian con préstamos externos. Cuando los operadores advierten que la situación se acerca al límite fugan divisas. Esto en algún momento deriva en devaluación ( ejemplo años 2018 y 2019)

En el segundo caso el cepo cambiario suele generar la brecha cambiaria. De tal modo se amplia la diferencia entre la cotización del dólar oficial y la del blue. Esto hace que los exportadores demoren ventas en aguardo de la devaluación y que los importadores aceleren operaciones. Si no se adoptan medidas heterodoxas esto termina con una suba del tipo de cambio (ejemplo septiembre 2020).

Otro elemento concierne al endeudamiento. Los sistemas librecambistas lo suelen incrementar de manera significativa. La aplicación proteccionista debe enfrentar este problema.  Esta restricción limita el margen de maniobra. Nada se puede implementar sin acordar previamente un acuerdo con los acreedores.

Un aspecto adicional que pasa inadvertido en los análisis tradicionales de la inflación, concierne a la necesidad de obtener saldos favorables de la balanza comercial, para generar divisas necesarias para afrontar los pagos de la deuda externa. En tal circunstancia ingresan divisas que se adquieren con emisión monetaria. Además hay menos bienes en oferta interna dada la venta neta al exterior. Aquí aparece la necesidad de reducir circulante con letras de liquidez. Lejos de aceptar este punto los economistas ortodoxos se limitan a criticar la emisión de estos instrumentos.

Otra causa adicional concierne a la inflación inercial. Un aumento de precios promueve la puja sindical en pos de aumentos salariales y una vez obtenidos se disparan nuevos aumentos de precios y así sigue la película de manera ininterrumpida.

Que hacer frente a todo esto?

Un programa económico completo tras los acuerdos que se suscriban con los organismos multilaterales. Dicho programa debe reducir a la menor expresión posible la salida al exterior de mercaderías no declaradas o declaradas en defecto. Luego corresponde fijar medidas efectivas , seriamente implementadas y controladas. Entre ellas la ley de góndolas, los precios máximos y demás medidas conexas. Luego corresponde implementar seriamente el Consejo Económico y Social. Este sería el ámbito ideal donde las fuerzas en pugna, especialmente trabajadores y empresarios, deberían pactar la moderación de ajustes que se iría materializando con el paso del tiempo, hasta alcanzar una inflación de un dígito.

Juan Latrichano

17/6/21

domingo, 13 de junio de 2021

Inflación, crecimiento, cuarentena, muerte y vacunas. Crónica de un relato antojadizo

Siempre y en todo lugar se suele comparar la inflación de nuestro país con la de la mayoría de países en los que la tasa es de un dígito. Quienes llevan a cabo esa tarea suelen señalar como causa excluyente el tamaño de nuestro déficit fiscal, el que provoca significativas expansiones monetarias. Pierden de vista que el tamaño de nuestro déficit es bastante parecido al que exhibe la mayoría. Entonces frente a esta verdad dicen que el público rechaza nuestra moneda porque no tiene valor. Desde luego esta línea de pensamiento concluye en que nuestro peso pierde  demanda y por ende la velocidad de circulación del dinero aumenta provocando la expansión inflacionaria. Al respecto debemos apuntar que lo que  aumenta es la demanda de dólares. Ahora bien, miremos los dos escenarios posibles con los que se manejó el tema cambiario:

a) Desregulación del mercado

b) Aplicación de un cepo cambiario

La desregulación se aplicó durante el Gobierno del presidente Macri. Ello se materializó a través de la Comunicación A 5850 del BCRA de fecha 17 de diciembre de 2015. En dicha norma se deja sin efecto la consulta y registro de operaciones cambiarias y se autoriza hasta 2.000.000 de dólares por persona y por mes. Ello facilitó la formación de activos externos (fuga de capitales). En el año 2017 se fugaron 19.164 millones de dólares, en el 2018  29.079 millones y en el año 2019 34.818 millones.

Ante tal situación se produjo una corrida cambiaria que hizo subir el dólar un 62 % en el año 2019. Desde luego esto impacta en un aumento de la inflación.

Agotada la aplicación desregulatoria el Presidente Macri se vio obligado a reimplantar controles cambiarios. Ello se produjo mediante la comunicación A 6770 del 1 de septiembre de 2019, la que fijo un monto máximo de 10.000 dólares mensuales por persona. En octubre de ese mismo año debieron ajustar aún más la regulación. Ello se hizo mediante la comunicación A 6815 del BCRA que llevó el monto máximo a 200 dólares.

El nuevo Gobierno del Presidente Alberto Fernández mediante la ley 27541 aplicó un 30% de impuesto para la compra de dólares.

Todo esto reimplantó el cepo y con el vino la brecha cambiaria (diferencia entre el dólar oficial y el dólar paralelo). En medio de la crisis de septiembre de 2020 se emitió la resolución 2020 de AFIP que agregó un 35 % a cuenta de ganancias en las compras de dólares. 

Con este panorama los exportadores retrasan operaciones al tiempo que los importadores las aceleran. Ello debido al riesgo devaluatorio. Desde luego esto amplia las tensiones inflacionarias. 

Otro elemento que suelen utilizar los economistas ortodoxos,  para detectar causas  de inflación, concierne a la emisión de Letras de Liquidez por parte del BCRA. Allí avizoran riesgos hiperinflacionarios. Desde luego esto carece de sentido debido a que el sistema cierra sin riesgos evidentes.

Desde luego la regulación cambiaria luce más apropiada (en 2020 la fuga se redujo fuertemente a 10.155 millones de dólares y en el primer trimestre de 2021 hubo ingreso de capitales). No obstante se deben arbitrar medidas adicionales para evitar sofocones hasta alcanzar el equilibrio definitivo.

No debemos perder de vista las restricciones estructurales. Las mismas son curiosamente omitidas en el análisis de los economistas ortodoxos. La pesada deuda generada en el período 2016/ 2019,  por caso, impone limitantes insalvables. Al mismo tiempo dado la falta de financiación externa el país se ve obligado a lograr constantemente balanzas comerciales superavitarias. Ello hace que las ventas al exterior reduzcan la oferta interna de bienes, al tiempo que el ingreso de dólares expande la masa monetaria. Ello amplifica la inflación. 

Desde luego estas limitantes, especialmente las restricciones estructurales, tornan compleja la posibilidad de lograr el crecimiento económico. Ello será así hasta tanto se logre un acuerdo con los organismos multilaterales.

En cuanto a la intensidad de la cuarentena, pienso que hace falta ponderar la efectividad de esta. Indudablemente hay una enorme brecha entre la parte dispositiva y el grado de cumplimiento por parte de la población. Baste recorrer distintas ciudades del país para analizar que la realidad luce más laxa que las normas. Finalmente ante la critica vinculada con la cantidad de muertes y la falta de vacunación adecuada, cabe analizar que la comparación con países de la región muestra que nuestra situación luce mejor.

Juan Latrichano

13/6/21

martes, 8 de junio de 2021

Una historia reciente de las normas regulatorias del Ingreso de divisas.

Durante el Gobierno de Macri se eliminaron las disposiciones que exigían a los exportadores el ingreso de las divisas, dentro de plazos establecidos. Paradójicamente las normas que perdieron vigencia fueron tres,  cada una de ellas había sido impuesta por decretos firmados por presidentes radicales( Dr Illia, Dr Alfonsín y Dr De la.Rua). Cabe señalar que esta medida complementaba a la que había eliminado el cepo cambiario. De este modo se reducía el ingreso de divisas al tiempo que se incrementaba la salida. Transitoriamente esto se cubrió con endeudamiento externo. Desde luego ingresaban las divisas provenientes de los préstamos y dada la laxitud del régimen cambiario, se fugaban. El resultado no podía ser otro que el colapso. Y así fue. El Gobierno de la Alianza Cambiemos acudió al Fondo Monetario Internacional debido a que el mercado dejó de prestarle. La deuda con dicho organismo creció exponencialmente hasta que llegó a su límite. Y de allí en adelante Macri reimpuso el cepo y el plazo para el ingreso de divisas.

Debe quedar totalmente en claro que el daño que se le produjo a la economía , especialmente con una deuda asfixiante, no se puede resolver de la noche a la mañana. Quizás se compare esta situación con la del año 2001. Sin embargo en ese año regía el plazo para la negociación de divisas , de modo que la crisis se produjo por atraso cambiario. Por ello la devaluación puso las cosas en su lugar. Luego vino la quita de una parte de la deuda. Al FMI no se le descontó nada pero debemos recordar que la deuda con esa institución era de casi un quinto de la deuda actual. Aquella vez se pagó con reservas y encima quedó saldo en caja. Hoy imposible.

Desde luego está la alternativa de no pagar. Eso no existe. Lo que queda es activar la causa penal para los irresponsables que nos llevaron  a esta situación.

Ah, me olvidaba. Encima vino la pandemia. Ella complejiza aún más la situación.

Juan Latrichano 

8/6/21