Al final se confirmó lo que la mayoría
sospechaba. El FMI no entrega por el momento, el monto de 5.400 millones de
dólares. El Gobierno vuelve de Estados Unidos con las manos vacías.
Indudablemente esta decisión apunta a por lo menos dos objetivos:
a) Entregar dicho monto al Gobierno que
resulte electo en los comicios del 27 de octubre.
b) Evitar que el actual Gobierno despilfarre el
monto señalado, especialmente mediante fuga de capitales.
Indudablemente el primer punto perseguiría
que el nuevo Presidente que resulte electo concurra a reunirse con el FMI,
ligando la entrega o no de los fondos pendientes al resultado de la
negociación.
El segundo punto persigue que el actual
Gobierno extreme los controles cambiarios.
Al respecto se conoció que algunas personas
habrían sobrepasado el límite de 10.000 dólares mensuales. Lamentablemente mi
sospecha relativa a la laxitud de controles existentes tuvo asidero. Esta
gestión los desarmó. Ajustar esto para reducir la salida de divisas e
intensificar la entrada (se volvió a crear en el BCRA la gerencia de exterior y
cambios) vía control del ingreso por parte de los exportadores, en el plazo
estipulado por las nuevas normativas, constituye una política que luce mas
saludable.
Mientras tanto la nave va. El puerto es el
27 de octubre.
Juan Latrichano
27/9/19