Segunda
parte
El primer interrogante tiene una respuesta
contundente. Ningún país del mundo, principalmente los desarrollados, aplica
esta teoría. Un ejemplo claro surge de las políticas proteccionistas que se aplican en Estados
Unidos, Europa y Japón. Aranceles de
importación aplicados a productos agropecuarios, subsidios al agro y prohibiciones
o cupos son un ejemplo de ello.
En cuanto a la mejora de la calidad de vida debemos
destacar el análisis de Nicolás Argentato, economista argentino fallecido, quien en su libro Elementos de Economía
Política Moderna, demostró que si bien tras la aplicación de las ventajas
comparativas crece el PBI Mundial, no
necesariamente crece en igual proporción el PBI de cada nación participante, llegando incluso en
algunos casos a caer el PBI de algunas naciones. En nuestro país el tipo de
cambio único se aplicó en la década del noventa. En efecto, en tal período se
eliminaron los derechos de exportación (retenciones al agro) y se redujeron
fuertemente los aranceles de importación. Si bien en una primera etapa la
calidad de vida subió, ello fue a costa de un crecimiento desmesurado de la
deuda externa. Ello debido a que el tipo de cambio único y bajo abarató el
precio de los productos importados, lo que trajo aparejado balanzas negativas
financiables con préstamos del exterior. Como este camino no se puede utilizar
en forma indefinida, finalmente tuvimos la interrupción de financiamiento y con
ello la crisis terminal de 2001.
A la larga la mejora de la calidad de vida fue efímera.
Con relación al tercer interrogante vinculado con la
capacidad del agro y de los servicios para mantener la actual dotación de
trabajadores debemos plantear que es imposible que dichos sectores absorban la
mano de obra que desemplearía la industria. No
debemos olvidar que el proceso de desindustrialización llevado a cabo en los
noventa nos dejó con una tasa de desempleo del orden del 20% (en el cuarto
trimestre de 2011 la tasa de desempleo fue del 6.7%) .
Finalmente con relación al cuarto interrogante,
vinculado con la evolución de la balanza comercial, debemos señalar que la
exportación de productos primarios no alcanza para cubrir la demanda de
importaciones. A ello debemos agregarle que esta última crecería enormemente
debido a que parte de lo producido en nuestras fronteras se perdería debido al
tipo de cambio único, por lo que a la demanda de consumo de estos productos
deberíamos satisfacerla con importaciones. Cabe aclarar que con el tipo de
cambio único el valor se fija en una paridad apropiada para el agro que deja
fuera de competencia a la industria, tanto para exportar como para rivalizar
con los productos de origen extranjero. La prueba de esto también la tenemos en
los datos de la década del noventa. En efecto, nuestra balanza fue
recurrentemente negativa. Su contrapartida, el crecimiento desmesurado e
inmanejable de la deuda externa.
¿Qué política se aplica en la actualidad?
La política de tipos de cambio múltiples. Los derechos
de exportación (retenciones) que se aplican al agro y a otros productos (Ej.:
petróleo) si bien suelen ser vistos solo como un financiamiento para el Estado
Nacional, constituyen un direccionamiento claro en tal sentido.
¿Cuáles son las mejoras con relación a la política de
tipo de cambio único aplicada en los noventa?
En primer lugar la posibilidad de que el crecimiento
de nuestra economía venga acompañado de superávits externos. En los noventa el
panorama era alternativamente el siguiente:
1. La economía crecía con
déficits en la balanza comercial. A
mayor crecimiento mayor déficit.
2. El superávit de la balanza
comercial se obtenía con ajustes recesivos (Ej.: años 95 y 2001)
Desde el año 2003 a
la fecha tuvimos la mayoría de años con crecimiento superior al 7 % y con
superávits de la balanza comercial superiores a los 10.000 millones de dólares.
¿Cuál es la contrapartida de los resultados de la balanza comercial?
Los mismos impactan decisivamente el saldo de la cuenta corriente del
balance de pagos. En el período 1990/ 2002 se acumuló un rojo cercano a los
80.000 millones de dólares. En el período 2003/2009 en cambio se logró un
superávit cercano a los 50.000 millones de dólares.
Continuará