El país recibe alternativamente políticas guiadas por la insensatez reemplazadas por la cordura y vuelta a la insensatez y así se mantiene por décadas esta situación.
A que le llamamos insensatez?
Sin el ánimo de querer abarcar la totalidad de ideas de ese carácter , tenemos entre otras las siguientes:
1. La aplicación librecambista basada en la desregulación del comercio exterior. El fundamento parte de que los países que crecen son aquellos que no imponen restricciones.
2. El facilitar el ingreso de inversiones extranjeras en cualquier rubro.
3. La liberalización del mercado cambiario basada en no limitar la compra de divisas por parte de particulares y empresas.
4. El ajuste fiscal basado en bajas del gasto público y/o aumento de la recaudación fiscal mediante suba de impuestos.
5. La resolución del problema de falta de divisas mediante la financiación externa.
6. El atribuir que la inflación solo ocurre por exceso monetario.
7. Responsabilizar al déficit fiscal como único causante del crecimiento de la deuda pública.
Escoger la aplicación librecambista supone ignorar que la elasticidad ingreso de las importaciones es elevada. Por lo tanto indefectiblemente se obtienen balanzas comerciales negativas. La evidencia empírica es abrumadora. La única excepción ocurre cuando se produce una recesión. Desde luego el saldo negativo es incompatible con la necesidad de obtener divisas para atender los pagos de la deuda externa.
Facilitar el ingreso de inversiones extranjeras en cualquier rubro pierde de vista la necesidad de ponderar el impacto que se producirá en el balance de pagos. Algunas inversiones no generan exportaciones y requieren insumos importados.
La liberalización del mercado cambiario indudablemente potencia las consecuencias negativas de la apertura de la economía. La fuga de divisas producida en el período 2016 a 2019 son una prueba evidente de esta situación.
El ajuste fiscal basado en bajas del gasto público y aumento de impuestos suele producir recesión. Ante tal circunstancia lejos de aumentar, la recaudación cae y difícilmente se alcance el objetivo trazado.
La financiación externa suele conducir inevitablemente a una crisis caracterizada por la imposibilidad de pago de la deuda contraída. Las crisis de 2001 y la de 2019 son prueba irrefutable de esta consecuencia.
Suponer que la inflación es causada solo por exceso de moneda omite considerar la puja distributiva, la incidencia cambiaria y demás fenómenos estructurales.
Responsabilizar al déficit fiscal por el crecimiento de la deuda pública es omitir que esta crece principalmente por la devaluación del peso. Al mismo tiempo debemos tener en cuenta que la incidencia del déficit fiscal en el endeudamiento puede ser compensada por un crecimiento del Producto Bruto Interno.
En resumen una política guiada por la cordura toma el camino opuesto. Fundamentalmente acude a los antecedentes y consecuencias de una y otra política y de allí parte.
Juan Latrichano
17/7/21