Primera parte
Es sumamente necesario debatir acerca de los
resultados alcanzados en la última década. Si bien no son pocos los analistas
que advierten un retroceso no es menos cierto que existen algunos indicadores
que contradicen esta visión.
En primer lugar
corresponde listar algunos de los inconvenientes que existían previos al
comienzo de esta etapa. Los más relevantes son los siguientes:
- El desempleo superaba el 20%
- El endeudamiento se estimaba en el 150 % del PBI
- El PBI retrocedía en forma significativa en los últimos años de la década anterior.
- La balanza comercial era negativa excepto cuando el PBI caía.
- El balance de pagos presentaba déficits significativos en la cuenta corriente.
- La pobreza y la indigencia alcanzaban valores enormes.
- Nuestro PBI por habitante perdía con relación a terceros países
En la actualidad
el desempleo es un tercio del que teníamos al comienzo de la década. A su vez,
más allá de las sutilezas el nivel de endeudamiento es significativamente menor
que el correspondiente a fines de 2002.
En cuanto al PBI
debemos recordar que durante el año 2002 la caída fue del 10.9% y que el mismo
venía retrocediendo en los años anteriores. En la década tuvimos un crecimiento
promedio de alrededor del 7 % anual.
La balanza
comercial ha cerrado todos estos últimos años con un saldo positivo promedio de
10.000 millones de dólares anuales. Cabe
destacar que la balanza cerraba en la década anterior con saldos negativos que
en promedio eran de 5000 millones de dólares. Esta situación se modificó en los
últimos años debido a la brusca caída del PBI. Por el contrario cabe apuntar
que en la actualidad el resultado positivo de la balanza ocurre en medio del
crecimiento del PBI.
El balance de
pagos cerraba con saldo negativo en la cuenta corriente del orden de los 10.000
millones de dólares anuales. Esto significaba merma de reservas y
fundamentalmente crecimiento desmesurado del endeudamiento externo. Recordemos
que en forma permanente debíamos acudir a refinanciaciones con el Fondo
Monetario Internacional. En la actualidad los balances de pagos cierran
equilibrados o con pequeños déficits.
Desde luego esto permite que la deuda externa no crezca.