viernes, 28 de junio de 2013

Manejo monetario, tasa de interés y consumo.

Última  parte

¿Estamos ante un cambio del modelo aplicado desde 2003? El manejo monetario y la evolución de la tasa de interés estarían dando cuenta de que la respuesta es afirmativa. En ese caso resta saber si este tipo de política afecta o no al consumo.

El control aplicado en la expansión monetaria se vio reflejado en la evolución de la tasa de interés. En efecto la tasa testigo en pesos para bancos privados pasó del 11% (tasa correspondiente a junio de 2012) a 17% en junio del presente año.  Desde luego esta tasa sigue siendo negativa si tomamos en cuenta la inflación anualizada que publica el Congreso (20.55%).
La política de tasa mayor unida a la venta de bonos en dólares realizada por el ANSES, ha logrado calmar las aguas en el mercado paralelo del dólar.
Todo lo señalado plantea el interrogante acerca de si esta política afecta o no el consumo.  Al respecto los analistas críticos del modelo se dividen en:
  1. Los que hablan de un daño del consumo en general.
  2. Los que hablan de un daño parcial del consumo. En este caso se excluyen algunos artículos (Ejemplo: demanda de automotores debido a que la misma crece porque sus adquirentes intentan  cubrirse  del impacto inflacionario)
Frente a todo esto cabe preguntarse si efectivamente se observan datos que nos avisan de una reducción del consumo. Al respecto los indicadores recientes son los siguientes:
  1. La recaudación en concepto de IVA correspondiente al mes de mayor creció un 28.6%. Si la comparamos con la inflación anualizada del Congreso (20.55%) tenemos un crecimiento real del orden del 8%:
  2. La demanda eléctrica de mayo creció un 6.4% en mayo con respecto a igual mes del año pasado según FUNDELEC.
  3. La recaudación en concepto de aranceles de importación creció en mayo un 64% con relación a igual mes del año pasado.
  4. El patentamiento  de autos fue de 89.644 unidades en mayo (17% mas que en igual mes del año pasado) según ACARA
  5. Los servicios públicos crecieron un 6.6 % en abril con relación a igual mes del  año pasado.

En resumen podemos afirmar que el consumo no muestra señales de desaceleramiento. Por el contrario vemos que existen indicios de que estaría creciendo.  Al mismo tiempo cabe esperar que el mismo se tonifique tras la implementación de los últimos ajustes salariales y el incremento de la asignación universal por hijo.


martes, 18 de junio de 2013

Manejo monetario, tasa de interés y consumo

Primera parte
¿Estamos ante un cambio del modelo aplicado desde 2003? El manejo monetario y la evolución de la tasa de interés estarían dando cuenta de que la respuesta es afirmativa. En ese caso resta saber si este tipo de política afecta o no al consumo.
En primer lugar debemos distinguir dos tipos de ajustes de la economía. La clasificación es la siguiente:
  1. Ajuste drástico
  2. Ajuste gradual
El primero consiste en cambiar el clima de manera violenta. Del calor al frio. En el caso de la economía significa pasar de un proceso expansivo de la moneda a una contracción. Al mismo tiempo implica intentar pasar de un déficit fiscal a un superávit.
En el segundo caso consiste en un cambio leve. Significa pasar de un proceso expansivo a una menor expansión monetaria. En el cuadro fiscal pasar de un déficit alto a uno menor.
Desde luego la rica historia de nuestro país nos muestra que los ajustes drásticos fracasaron. En general en su afán de extinguir la inflación no hicieron mas que aumentarla (Ejemplo: Plan Prebisch y Plan Martínez de Oz) o la redujeron con daño agudo en el aparato productivo y en el desarrollo social (Ejemplo Plan de Convertibilidad aplicado por  Cavallo)
La aplicación que se está llevando a cabo en lo que va del presente año luce como un plan antiinflacionario gradual.  Las características más salientes del mismo son las siguientes:
  1. Aplicación de un acuerdo de precios hasta el 31 de mayo y a la fecha pauta de precios para 500 productos. Se diferencia con anteriores aplicaciones porque no se distingue por ser un congelamiento. De hecho los precios crecieron entre febrero y mayo.
  2. Aplicación de un tope en el crecimiento de salarios. Se diferencia de aplicaciones anteriores en las que se aplicó una supresión de las paritarias (Ejemplo: aplicaciones de Gobiernos Militares)
  3. Reducción del crecimiento de la expansión monetaria.  El dinero en poder del público mas los depósitos en cuenta corriente (M1) en promedio creció en los primeros 5 meses del año un 3.39% contra un 9.53% en igual período del año pasado. En ambos casos el promedio de mayo comparado con el promedio de diciembre de cada año anterior.
  4. Reducción del déficit fiscal.  En el año 2012 el déficit financiero (incluye intereses) creció un 24.8%. En el primer trimestre del presente año el crecimiento de dicho déficit es del 11.5%

 Continuará

jueves, 13 de junio de 2013

La inflación, un fenómeno con origen multicausal.

La mayoría de  nosotros conoce las causas de la inflación o por lo menos alguna de ellas. Sin embargo no todos conocemos el modo de resolverla sin dañar el aparato productivo y sin generar irreparables consecuencias sociales.

El origen de la inflación podemos atribuirlo a diversas causas. Entre las más relevantes tenemos las siguientes:
  1. La expansión monetaria desmesurada
  2. La puja distributiva entre empresarios y asalariados.
  3. El manejo de precios de los Grupos Concentrados.
  4. La suba del tipo de cambio.

La expansión monetaria suele ser negada como causa por quienes abrazan el pensamiento heterodoxo. Sin embargo debemos tener en cuenta que la misma puede impulsar el crecimiento hasta un límite estimativo, no mayor a un 10%. Luego adicionando al mismo el porcentaje de  la absorción de dinero por parte del público, queda un excedente al restar esa suma al porcentaje de expansión monetaria, que impulsa el crecimiento  de precios. A su vez los que se alinean detrás del pensamiento ortodoxo responsabilizan al déficit fiscal en cuanto al origen de la expansión monetaria.  Este punto de vista no es congruente con lo que ocurre en la realidad. En efecto la expansión monetaria se explica solo en una parte menor en función del déficit fiscal. Su origen principal lo encontramos en el programa de desendeudamiento llevado a cabo con los acreedores privados externos.  Al respecto los analistas ortodoxos, cuando reconocen esta causalidad, promueven el camino de la financiación externa. Vemos que las vías alternativas son recesivas. En el primer caso porque la reducción del déficit, sea elevando impuestos o bajando gasto, achica la economía, máxime en un contexto internacional recesivo. En el segundo caso porque al acudir al financiamiento externo inexorablemente se le exigirá a nuestro país un programa de contención fiscal con consecuencias similares a las ya apuntadas. La historia vivida otras décadas me eximen de mayores comentarios.
Con respecto a la puja distributiva debemos verla como un típico caso de inflación inercial. En efecto por la expansión monetaria suben los precios y ello provoca la búsqueda de recomposición salarial. Cabe señalar que este proceso queda instalado de manera permanente a menos que se discontinúen las causas motorizadoras o por lo menos se las atenúe.
En medio de todo esto no debemos minimizar la acción de los Grupos de Poder en pos de obtener maximización de sus beneficios  e intentar esmerilar la acción del Gobierno. Esto último en lo atinente a la búsqueda de eliminación de la independencia económica. Esta última deviene del programa de desendeudamiento. Si la misma se pierde recuperan el poder de negociación que en otros tiempos maximizaba los intereses pagados al exterior en detrimento de los programas sociales.
Desde luego el plan devaluatorio, que ha sido responsable de las hiperinflaciones de nuestro país, es funcional a los propósitos de merma de independencia económica. No debemos olvidar que las grandes devaluaciones produjeron atraso del salario real al tiempo que abarataron nuestras empresas facilitando el proceso de extranjerización. Cabe señalar que la presión ejercida en el mercado marginal y la demora en la exportación de soja forman parte de la citada estrategia devaluatoria.
                                         
¿Frente a todos estos comentarios cabe preguntarnos qué hacer para combatir la inflación?

En primer lugar debemos establecer que el combate debe librarse para reducir la inflación.  Su erradicación puede hacernos retornar a lo vivido en los noventa donde la inflación era inexistente con un alto grado de desempleo. En el análisis económico este acontecimiento tiene su correlato en la llamada Curva de Phillips que expresa que un menor desempleo impulsa subas salariales en tanto que un mayor desempleo plancha el salario y con ello la inflación. Veamos por caso y a título de ejemplo la situación de Grecia y España. En ambos países la inflación es muy baja y el desempleo muy alto.
Las vías para reducir la inflación saliendo del molde ortodoxo son dos:
  1. Incrementar las importaciones para elevar la oferta de bienes. Desde luego esta política se halla acotada por el límite que impone la necesidad de un saldo comercial positivo compatible con un balance de pagos equilibrado.
  2. Reducir gradualmente la oferta monetaria con acuerdo de precios y salarios.


El segundo punto resulta factible toda vez que el cronograma de vencimientos de la deuda externa muestra una  reducción para este año. Al respecto debemos señalar que la expansión monetaria de este primer trimestre muestra signos claros de disminución con relación a igual período del año anterior. En cuanto al acuerdo de precios vemos que en lo coyuntural se están logrando buenos resultados. Resta acomodar la puja salarial dentro de un contexto de Pacto Social.
Frente al éxito coyuntural en el acuerdo de precios cabe formularse la siguiente pregunta:

¿Se mantendrá el menor ritmo de precios una vez finalizado el acuerdo?

Al respecto los analistas ortodoxos acuden a la experiencia histórica que siempre terminó mal. Sin embargo en esta oportunidad tenemos los siguientes puntos a favor:

  1. El actual tipo de cambio oficial sigue permitiendo alcanzar buenos resultados en materia de nuestro comercio exterior. Ergo no hace falta una macro devaluación.
  2. La brecha entre el dólar oficial y el marginal podría acortarse en función de un programa de acuerdo global acompañado con medidas tendientes a maximizar la liquidación de divisas en el mercado oficial.  A tal efecto medidas apuntadas a mejorar el control de ingreso de divisas provenientes de la venta de soja y cereales por parte del BCRA ayudaría a evitar los actuales estrangulamientos. Para ello resulta necesario estudiar la posibilidad de reimplantar las refrendaciones bancarias eliminadas en los inicios de la década del noventa. Dichas refrendaciones obligaban a los bancos a denunciar ante el BCRA a los exportadores que no ingresaban ni liquidaban las divisas en tiempo y forma. Complementariamente cabría estudiar un impuesto relativo a la renta potencial del suelo, de modo tal de penalizar la improductividad total o temporal.  
  3. El tamaño del déficit fiscal no genera riesgos estructurales toda vez que el mismo crece en un porcentaje menor a lo que crece el PBI. En consecuencia el porcentaje del déficit se mantiene bajo.
  4. El déficit fiscal no produce una desmejora de la relación Deuda Pública / PBI. Por el contrario se observa una disminución de este ratio.
  5. La futura expansión monetaria no desbordaría los límites del acuerdo de precios y salarios.
  6. La relación Reservas / Deuda Externa presenta un punto de cobertura muy superior a los momentos de desborde inflacionario.
  7. La relación Reservas / Base Monetaria también exhibe parámetros mucho más seguros.


Por todo lo señalado pensamos que el camino apropiado es el acuerdo de precios y salarios y que a diferencia de experiencias anteriores no desbordarías los límites acordados una vez que el mismo expire.

Juan Latrichano

16 de abril de 2013