No debemos
pensar que utilizando el mismo camino podemos llegar a un lugar diferente.
Comprender esto supone comenzar a
encontrar la ruta para salir de la emergencia intelectual.
Para analizar la situación actual
resulta útil tomar los datos de las dos
crisis contemporáneas principales, con la finalidad de comparar lo que está
ocurriendo en estos días con lo sucedido en
aquellas, a efectos de establecer similitudes y diferencias. Al respecto tomamos lo siguiente:
a) Crisis de 1989
b) Crisis de 2001
Tengamos presente que en la crisis de
1989 se produjo una turbulencia grave caracterizada por un proceso
hiperinflacionario (la inflación correspondiente al año 1989 fue cercana al
3500% anual, mientras que en la de 2001 nuestro país debió declarar la cesación
de pagos de la deuda pública que se extendió hasta el año 2005. En ambos casos
hubo volatilidad política y estallido
social.
Muy lamentablemente la mayoría de la
gente en general y los analistas en particular, ignora las causas que las
provocaron. Al respecto debemos señalar
que las ideas erróneas más comunes son
las siguientes:
a) En ambas la causa
principal fue el déficit fiscal producido por un gasto estatal
significativamente superior a los ingresos
b) El déficit fiscal promovió
la expansión de la moneda
c) La expansión monetaria
produjo la inflación.
d) El déficit fiscal impulsó
en crecimiento desmesurado de la deuda pública
Al respecto a modo de primera
respuesta debemos decir que:
a) El déficit fiscal en 1989
y en 2001 fue irrelevante
b) En el año 1989 la
expansión monetaria es sensiblemente superior al valor del déficit fiscal y en
2001 hubo contracción monetaria
c) En 2001 no hubo inflación
d) Tanto en 1989 como en 2001
el déficit fiscal no explica el crecimiento de la deuda pública
El siguiente cuadro muestra los datos
relevantes, tanto para los años críticos como para estos últimos años:
Del análisis del mismo tenemos que:
a) Los déficits fiscales
financieros de los años 1988,1989, 2001 y 2002 en ningún caso superaron un 2,5%
del PBI. En el año 2002 vemos un
superávit del 0,86%. Tenemos a su vez
que los años 2015,2016 y 2017 se superan ampliamente esos parámetros. Sin
embargo no se produjo en este último período una crisis similar.
b) En el año 1989 el déficit
fiscal financiero fue de $ 7.346.000 mientras que la expansión monetaria fue de
$361.830.000 superior en 49 veces al déficit. Su causa fue la Cuenta Regulación
Monetaria. En el año 2001 hubo una
contracción monetaria de 1.439 millones de pesos explicada en parte por la
pérdida de reservas de 12.083 millones de dólares.
c) En ninguno de esos años,
1989 y 2001, el crecimiento de la deuda pública se explica por el déficit
fiscal. La deuda era del 61,39 % del PBI
en 1988 y pasó a ser 118, 22% con un déficit fiscal financiero de tan solo 0,25
% del PBI. El salto le explica el crecimiento del tipo de cambio real del 60%.
A su vez en 2001 la deuda era del 54,03% y
pasó a ser del 154,81% en 2002 con un superávit del 0,86 del PBI. Aquí también la causa fue la modificación del tipo de
cambio. En ambas situaciones gran parte de la deuda estaba contraída en
dólares.
Todo lo expuesto hasta aquí pone de
manifiesto que es imperioso aplicarse a estudiar la causalidad de las crisis. Ninguna
Universidad Pública debería esquivar esta responsabilidad. Es más deberían
confluir en un Congreso Nacional que trate este tema.
A modo de cierre es necesario
remarcar que si bien el déficit fiscal financiero de estos últimos años luce
alto y creciente, no es menos cierto que el mismo no expande la deuda pública a
un nivel de peligrosidad, entendiendo que ese nivel se alcanza con una tasa de
endeudamiento de aproximadamente el 90% del PBI ( en 2017 esta en 56,6%). Si
esto es así:
Que explica la turbulencia actual?
El enorme déficit de la cuenta
corriente del balance de pagos cercano a los 30.000 millones de dólares. No
erremos el camino.
Juan Latrichano
27/5/18