lunes, 28 de mayo de 2018

Aprendiendo de las crisis contemporáneas pasadas


No debemos pensar que utilizando el mismo camino podemos llegar a un lugar diferente. Comprender  esto supone comenzar a encontrar la ruta para salir de la emergencia intelectual.

Para analizar la situación actual resulta útil tomar los datos  de las dos crisis contemporáneas principales, con la finalidad de comparar lo que está ocurriendo en estos días con lo sucedido en  aquellas, a efectos de establecer similitudes y diferencias.  Al respecto  tomamos lo siguiente:
a)      Crisis de 1989
b)      Crisis de 2001

Tengamos presente que en la crisis de 1989 se produjo una turbulencia grave caracterizada por un proceso hiperinflacionario (la inflación correspondiente al año 1989 fue cercana al 3500% anual, mientras que en la de 2001 nuestro país debió declarar la cesación de pagos de la deuda pública que se extendió hasta el año 2005. En ambos casos hubo volatilidad política y  estallido social.
Muy lamentablemente la mayoría de la gente en general y los analistas en particular, ignora las causas que las provocaron.  Al respecto debemos señalar que  las ideas erróneas más comunes son las siguientes:

a)      En ambas la causa principal fue el déficit fiscal producido por un gasto estatal significativamente superior a los ingresos
b)      El déficit fiscal promovió la expansión de la moneda
c)      La expansión monetaria produjo la inflación.
d)      El déficit fiscal impulsó en crecimiento desmesurado de la deuda pública

Al respecto a modo de primera respuesta debemos decir que:
a)      El déficit fiscal en 1989 y en 2001 fue irrelevante
b)      En el año 1989 la expansión monetaria es sensiblemente superior al valor del déficit fiscal y en 2001 hubo contracción monetaria
c)      En 2001 no hubo inflación
d)      Tanto en 1989 como en 2001 el déficit fiscal no explica el crecimiento de la deuda pública

El siguiente cuadro muestra los datos relevantes, tanto para los años críticos como para estos últimos años:



Del análisis del mismo tenemos que:
a)      Los déficits fiscales financieros de los años 1988,1989, 2001 y 2002 en ningún caso superaron un 2,5% del PBI.  En el año 2002 vemos un superávit del 0,86%. Tenemos  a su vez que los años 2015,2016 y 2017 se superan ampliamente esos parámetros. Sin embargo no se produjo en este último período una crisis similar.
b)      En el año 1989 el déficit fiscal financiero fue de $ 7.346.000 mientras que la expansión monetaria fue de $361.830.000 superior en 49 veces al déficit. Su causa fue la Cuenta Regulación Monetaria.  En el año 2001 hubo una contracción monetaria de 1.439 millones de pesos explicada en parte por la pérdida de reservas de 12.083 millones de dólares.
c)      En ninguno de esos años, 1989 y 2001, el crecimiento de la deuda pública se explica por el déficit fiscal.  La deuda era del 61,39 % del PBI en 1988 y pasó a ser 118, 22% con un déficit fiscal financiero de tan solo 0,25 % del PBI. El salto le explica el crecimiento del tipo de cambio real del 60%. A su vez en 2001 la deuda era del 54,03% y  pasó a ser del 154,81% en 2002 con un superávit del 0,86 del PBI. Aquí también  la causa fue la modificación del tipo de cambio. En ambas situaciones gran parte de la deuda estaba contraída en dólares.
Todo lo expuesto hasta aquí pone de manifiesto que es imperioso aplicarse a estudiar la causalidad de las crisis. Ninguna Universidad Pública debería esquivar esta responsabilidad. Es más deberían confluir en un Congreso Nacional que trate este tema.
A modo de cierre es necesario remarcar que si bien el déficit fiscal financiero de estos últimos años luce alto y creciente, no es menos cierto que el mismo no expande la deuda pública a un nivel de peligrosidad, entendiendo que ese nivel se alcanza con una tasa de endeudamiento de aproximadamente el 90% del PBI ( en 2017 esta en 56,6%). Si esto es así:

Que explica la turbulencia actual?
El enorme déficit de la cuenta corriente del balance de pagos cercano a los 30.000 millones de dólares. No erremos el camino.

Juan Latrichano
27/5/18

miércoles, 23 de mayo de 2018

El ajuste tan temido

El sofocón cambiario quedó atras. Por lo menos hasta el 21 de junio, fecha en la que se producirá un nuevo mega vencimiento de Lebacs. Mientras tanto el Gobierno aspira en lo inmediato a obtener el primer tramo del préstamo del FMI,por un valor de 10.000 millones de dólares. Con esto persigue recuperar las reservas perdidas. Para que esto se produzca debe iniciar el ajuste que demanda dicho organismo. El mismo esencialmente apunta a los siguientes objetivos:

a) Baja del gasto público para reducir el déficit fiscal
b) Mejora del tipo de cambio real para eliminar el déficit externo

En lo concerniente a la baja del gasto debemos tener en cuenta que los incrementos salariales y de las jubilaciones, se han fijado en porcentajes sensiblemente inferiores a la inflación esperada para el año en curso. Igual suerte correrán las asignaciones sociales. Al mismo tiempo la baja de subsidios, incremento tarifario mediante, y la reducción de la obra pública, complementan lo anterior.
En cuanto a la mejora del tipo de cambio real debemos tener en cuenta que por ahora la devaluación no fue absorbida en su totalidad por el incremento de precios. El Gobierno intenta negociar con los formadores de precios un limite al incremento. A su vez la caída del consumo provocada por la caída del salario real , resulta funcional al objetivo de bajar importaciones. A su vez la tasa de interés colabora con el objetivo de enfriar la economía.  
La pregunta central es la siguiente:

Esta vez a diferencia de innúmeros fracasos el ajuste servirá?

La respuesta es no. Como se puede pensar que tomando el mismo camino se llegará a lugares distintos?

La alternativa es un ajuste menos doloroso y mas efectivo.  Algunas de las medidas para lograrlo son las siguientes:

a) Eliminar la baja mensual de derechos de exportación a la soja. De este modo se eliminan demoras en la exportación y se evitan nuevas reducciones de ingresos fiscales
b) Reestablecer los derechos de exportación agropecuarios y mineros. Así se incrementa la recaudación fiscal
c)  Reponer impuestos progresivos (ejemplo impuestos a autos de alta gama) y gravar artículos importados suntuarios. Idem punto anterior.
d) Ajustar el tipo de cambio con precios cuidados. De este modo se logra una mejora del tipo de cambio real
e) Retrotraer el ajuste tarifario a noviembre 2017, procediendo a ajustar hacia adelante a zonas residenciales y negocios de alta rentabilidad ( ejemplo bancos)
f) Reducir la tasa de interés a valores cercanos a la tasa de inflación. De este modo se alienta el desarrollo productivo y mejora la competitividad de nuestras empresas.
g)Discontinuar la emisión de Lebacs  compensando esta medida con aumento de encaje a los bancos. De este modo se baja presión en el BCRA.
h) Fijar un plazo máximo de 90 días para la liquidación de divisas provenientes de las exportaciones. Se eliminan parte de las tensiones cambiarias.
i) Establecer subas del gasto público porcentualmente menores a la tasa de crecimiento de la recaudación. Así se reduce el déficit y la necesidad de endeudamiento . Con esto último se reduce el pago de intereses.
j) Con la reduccíon del  déficit fiscal se baja el ritmo de emisión monetaria y con ello baja la inflación.

Estas medidas puestas desde luego en un plan integral consensuado con todos los sectores económicos, sociales y sindicales, son un primer paso para llegar a un plan alternativo menos doloroso.

Juan Latrichano 
23/5/18