No
contar con un diagnostico apropiado conduce inexorablemente a equívocos. Quizás el mismo provino de un análisis mal
intencionado de algunos economistas e intelectuales.
Ni bien asumió el Gobierno el ingeniero
Macri, eliminó las retenciones al agro manteniendo solo el impuesto a la soja, este
último tras aplicar una reducción de la tasa de dicho producto. Tal medida se
explicó en función del quebranto que padecía el sector. Los números publicados con
posterioridad por el INDEC, conducido por la actual gestión, dan cuenta de un
crecimiento del agro del orden del 6.4% durante el año 2015. Cabe señalar que
fue el de mejor crecimiento respecto de los demás sectores (Ejemplo: la
industria cayó un 1 %). Desde luego esta medida afectó los ingresos del fisco
debido a la baja operada en la recaudación de impuestos.
En cuanto al tamaño del déficit fiscal
financiero se insistió hasta el cansancio acerca de que el mismo alcanzaría al
cierre de 2015 una tasa no menor al 7
% del PBI. Ergo con un panorama de esta
naturaleza cabía hacer un ajuste brutal al tiempo que era menester salir a
pedir dinero prestado en el exterior, para evitar expandir recursos monetarios
locales. Oportunamente me expedí acerca que mis cálculos eran del orden de un
5%. Cual es a la sazón la tasa real publicada por el INDEC? 5,3%, es decir un
25 % menos que lo calculado por la mayoría de los economistas ortodoxos.
Si comparamos los ingresos del primer
bimestre del año con relación a igual período del año pasado observamos un
crecimiento del 21,2% muy por debajo de la inflación. En resumen tenemos una
baja en términos reales. Indudablemente la baja de las retenciones al agro tuvo
una contribución importante en este desempeño.
Otro error de diagnóstico ocurrió en la
estimación del tamaño del déficit fiscal
financiero correspondiente a este año. Aquí
existió consenso en la opinión ortodoxa acerca de que el mismo crecería en
forma significativa. Mi cálculo partía del supuesto de que este año se
produciría una merma de intereses de la deuda, debido a los menores
vencimientos que se producirán en el transcurso del mismo. Por ende supuse que
el déficit se iba a reducir.
Que ocurrió en el primer bimestre del
año?
El déficit fiscal financiero fue de
22.733 millones de pesos. Esta cifra es menor a la del año pasado (29.855
millones de pesos)
Al respecto cabe señalar que el descenso
del déficit obedece en parte al menor
pago de intereses de la deuda pública. En efecto durante el primer bimestre de
2015 se abonaron $ 14.863 millones en tanto que en igual período de este año se
abonaron $ 11.686 millones.
Todo lo expuesto pone de manifiesto la
necesidad de contar con información fidedigna a la hora de tomar medidas. De lo
contrario la intuición nos seguirá jugando una mala pasada.
Juan Latrichano
Analista económico de la CGE
21/4/16