viernes, 22 de abril de 2016

La política económica general y la fiscal en particular. Crónica de un diagnostico erróneo.

No contar con un diagnostico apropiado conduce inexorablemente a equívocos.  Quizás el mismo provino de un análisis mal intencionado de algunos economistas e intelectuales.

Ni bien asumió el Gobierno el ingeniero Macri, eliminó las retenciones al agro manteniendo solo el impuesto a la soja, este último tras aplicar una reducción de la tasa de dicho producto. Tal medida se explicó en función del quebranto que padecía el sector. Los números publicados con posterioridad por el INDEC, conducido por la actual gestión, dan cuenta de un crecimiento del agro del orden del 6.4% durante el año 2015. Cabe señalar que fue el de mejor crecimiento respecto de los demás sectores (Ejemplo: la industria cayó un 1 %). Desde luego esta medida afectó los ingresos del fisco debido a la baja operada en la recaudación de impuestos.
En cuanto al tamaño del déficit fiscal financiero se insistió hasta el cansancio acerca de que el mismo alcanzaría al cierre de 2015 una tasa no menor al  7 %  del PBI. Ergo con un panorama de esta naturaleza cabía hacer un ajuste brutal al tiempo que era menester salir a pedir dinero prestado en el exterior, para evitar expandir recursos monetarios locales. Oportunamente me expedí acerca que mis cálculos eran del orden de un 5%. Cual es a la sazón la tasa real publicada por el INDEC? 5,3%, es decir un 25 % menos que lo calculado por la mayoría de los economistas ortodoxos.
Si comparamos los ingresos del primer bimestre del año con relación a igual período del año pasado observamos un crecimiento del 21,2% muy por debajo de la inflación. En resumen tenemos una baja en términos reales. Indudablemente la baja de las retenciones al agro tuvo una contribución importante en este desempeño.
Otro error de diagnóstico ocurrió en la estimación  del tamaño del déficit fiscal financiero correspondiente a  este año. Aquí existió consenso en la opinión ortodoxa acerca de que el mismo crecería en forma significativa. Mi cálculo partía del supuesto de que este año se produciría una merma de intereses de la deuda, debido a los menores vencimientos que se producirán en el transcurso del mismo. Por ende supuse que el déficit se iba a reducir.
Que ocurrió en el primer bimestre del año?
El déficit fiscal financiero fue de 22.733 millones de pesos. Esta cifra es menor a la del año pasado (29.855 millones de pesos)
Al respecto cabe señalar que el descenso del déficit obedece en parte  al menor pago de intereses de la deuda pública. En efecto durante el primer bimestre de 2015 se abonaron $ 14.863 millones en tanto que en igual período de este año se abonaron $ 11.686 millones.
Todo lo expuesto pone de manifiesto la necesidad de contar con información fidedigna a la hora de tomar medidas. De lo contrario la intuición nos seguirá jugando una mala pasada.
Juan Latrichano
Analista económico de la CGE

21/4/16