viernes, 30 de agosto de 2019

Las puertas abiertas son funcionales a la fuga


El Gobierno actual arrancó su gestión abriendo las puertas de par en par. Me refiero a la ausencia total de controles cambiarios que apunten a moderar la salida de divisas. 
La eliminación del cepo ejecutada en diciembre 2015 forma parte de esta estrategia. Al mismo tiempo la unificación del tipo de cambio complementó dicha medida. A partir de allí el mercado cambiario se manejó sin ningún tipo de restricciones.  A su vez se discontinuó el camino del endeudamiento interno y se utilizó el del endeudamiento externo. Cuando a algún dirigente oficialista se le habla de que el endeudamiento de estos últimos años se fugó responden muy sueltos de cuerpo que no es así. Suelen sostener que el endeudamiento se utilizó para cubrir el déficit fiscal. Déficit fiscal que se fue realimentando con los intereses, de la deuda claro. Desde luego omiten decir que el Gobierno cambió en el Banco Central los dólares por pesos, y está institución los fue vendiendo sin el menor análisis. Cuando percibió el riesgo lo único que hizo fue subir la tasa de interés de las Letras de Liquidez para que la tomen los bancos y que a su vez estos eleven la tasa de interés de los depósitos evitando de este modo que los ahorristas en pesos se pasen a dólares. La tasa de mortalidad de empresas, asfixiada por el costo financiero, importó e importa nada.
Para agravar aún más las cosas los exportadores tienen un plazo de diez años, para ingresar las divisas de sus operaciones y como si esto fuera poco, podían obtener préstamos en pesos con ingresos pendientes de exportación. Es decir que especulan valiéndose del ahorro de los argentinos. Recién ahora mediante la comunicación del BCRA A 6765 se intenta subsanar, aunque de manera incompleta, está anomalía. En el mientras tanto el plazo de ingreso de divisas no se reduce, pese a que la crisis es insoportable.
Las cosas empeoran favorablemente. En medio de esto parece que madura la idea de reponer el control cambiario para evitar la hemorragia final.
¿Y los litros de sangre perdidos y sus consecuencias para el futuro?
Esa te la debo.
Juan Latrichano
30/8/19

viernes, 23 de agosto de 2019

¿Competir para crecer o crecer para competir?



Existe un consenso amplio acerca de que es necesario competir para crecer. Esa idea nos plantea la necesidad de abrir la economía a la mayor expresión posible. Para ello hace falta una reforma laboral e impositiva, al decir de aquellos que sugieren este camino, que haga converger nuestros costos con los de los países competidores. Sin embargo la aplicación de la apertura económica nos ha llevado fatalmente a un endeudamiento externo asfixiante. Al mismo tiempo en un ambiente de caída del salario real resulta impracticable una reforma por la natural resistencia sindical. Otro tanto ocurre con la reforma impositiva que apuntaría a bajar impuestos. En un clima de caída de la recaudación fiscal en términos reales , provocada por la menor actividad económica , resulta una quimera.

Por todo lo expuesto debemos a priori desechar la idea de competir para crecer.

En cambio la idea de crecer para competir conlleva a pensar en una contribución mayor para absorber los costos fijos. Debemos tener presente que dichos costos se hacen variables por unidad de producto. Por ejemplo si los costos fijos son $ 100.000 y se elaboran 1000 productos inciden en $ 100 por producto. Luego si duplicados la producción a 2000 con los mismos costos fijos la incidencia por producto es $ 50. Tengamos en cuenta que la utilización actual de la capacidad instalada es casi la mitad.


Que está pasando ahora?


La producción cae. En consecuencia la incidencia de los costos fijos aumenta por unidad de producto. La mayoría de los países crece. Ergo, nuestra competitividad relativa empeora día a día. 




Juan Latrichano

23/8/19

miércoles, 21 de agosto de 2019

El conflicto permanente con el tipo de cambio.


Hoy más que nunca el tipo de cambio, o mas concretamente el precio del dólar, concita la atención permanente de los argentinos. La duda casi existencial es si corresponde invertir en pesos o en dólares. El Gobierno se mete en esto intentando que el precio del dólar no se desmadre. La excepción fue el día 12 de agosto, día en que se permitió que el precio suba hasta alcanzar la paridad del dólar castigo. En el mientras tanto el pueblo no para de sufrir. En efecto si el dólar se atrasa no les pega a los precios y hay una sensación de alivio. Sensación acompañada de parálisis de la actividad económica. Eso porqué la tasa de interés se abulta para lograr que el precio del dólar no suba. Todo esto hace que las exportaciones caigan al tiempo que se alientan las importaciones. La tasa de defunción de empresas se eleva y los desocupados son cada vez mas.

Si finalmente el dólar se adelanta para beneficiar a los productores se produce un aumento de la tasa de inflación. El consumidor queda perjudicado.

¿Que corresponde hacer?

Satisfacer a la mayoría de los productores, no a todos, con la devaluación. Pero evitar que la misma afecte a los consumidores. 

¿Cómo lograr ambos objetivos?

Aplicando retenciones porcentuales mayores a los alimentos y des dolarizando tarifas.  De este modo el consumo básico no se reduce y el que produce productos no alimenticios puede exportar y producir más porque las importaciones se encarecen.

El otro camino es el actual. Me exime de más explicaciones.

Juan Latrichano
21/8/19


viernes, 16 de agosto de 2019

No hagan equivocar al candidato

Existe una situación muy delicada a la hora expedirse acerca del valor del dólar. Me refiero a si la paridad cercana a 60 pesos es o no adecuada. Al respecto el señor Alberto Fernández, supongo asesorado por su equipo económico, señaló que ese valor era el correcto.

Entiendo en primer lugar que el modo al que se llegó al mismo impone un nuevo sufrimiento a nuestro pueblo. En efecto suba alocada de precios y desabastecimiento me eximen de mayores explicaciones. Se llegó a ese valor para que el electorado experimente un escarmiento. Nada se hizo el lunes negro para frenar su ascenso. Y poco se hace para evitar nuevos traslados a precio, que de continuar en este sendero irán paulatinamente licuando el valor del tipo de cambio real.

En medio de todo esto las retenciones a la exportación siguen grabando por igual a todos los productos y servicios con un valor fijo de cuatro pesos por dólar. No cabe duda acerca de que debería ajustarse este valor enfatizando la carga en la exportación de alimentos, leche y carne entre otros. Al mismo tiempo el mayor valor recaudado permitiría financiar los paliativos sociales, de tal modo de no comprometer la situación fiscal. Complementariamente urge desdolarizar tarifas energéticas y el precio del combustible.

Ni hablar acerca de la necesidad de bajar la tasa de las Leliqs ofreciéndoles directamente a los inversores en lugar de los bancos.

Comprendo la preocupación del principal candidato a presidente relativo al cuidado de las reservas. Pero de este modo entiendo que se las arriesga y mucho.



Juan Latrichano


16/8/19

martes, 13 de agosto de 2019

El proteccionismo goza de buena salud



Tanto el oficialismo como las fuerzas de orientación liberal atribuyen todos nuestros males al cierre de nuestra economía. Mientras el mundo se abre, dicen, nosotros permanecemos cerrados. Frente a estas afirmaciones caben formularse las siguientes preguntas:


1. Es verdad que la mayoría de los países son librecambistas?

2. Es correcto pensar que una apertura  y/ o desregulación  de nuestra economía mejora nuestra situación?

3. Nos exime la apertura de las crisis recurrentes?


Con relación al primer interrogante debemos señalar que la afirmación no parece correcta. Basta con observar la política que lleva adelante el presidente de los Estados Unidos elevando incesantemente los aranceles de importación de los productos provenientes de China. Al mismo tiempo vale recordar que hace ya más de un año en ese país prohibieron nuestras ventas de biodiesel por entender que configuraban dumping. Ello lo argumentan a partir de la reducción de los derechos de exportación a la soja. Nada que ver. Protestamos. Cuando la justicia internacional nos de la razón, habremos perdido demasiado tiempo.

Con relación al segundo interrogante debemos apuntar que en estos últimos cuatro años hubo una mayor apertura y desregulación de la economía con relación a los doce años anteriores. Se eliminaron la declaraciones juradas anticipadas de importación  y  la mayoría de las retenciones porcentuales a la exportacion de cereales y oleaginosas. En definitiva hubo una apertura relativa mayor en la última etapa que en la anterior. Sin embargo en la etapa anterior hubo crecimiento en cambio en la actual hubo recesion.En la anterior hubo desendeudamiento. En la actual endeudamiento.

En cuanto al tercer interrogante debemos decir que las dos últimas crisis, la de 2001 y la actual, ocurrieron en momentos de mayor apertura relativa.



Juan Latrichano

13/8/19