Hoy más que nunca el tipo de cambio, o mas concretamente el precio
del dólar, concita la atención permanente de los argentinos. La duda casi
existencial es si corresponde invertir en pesos o en dólares. El Gobierno se
mete en esto intentando que el precio del dólar no se desmadre. La excepción
fue el día 12 de agosto, día en que se permitió que el precio suba hasta
alcanzar la paridad del dólar castigo. En el mientras tanto el pueblo no para
de sufrir. En efecto si el dólar se atrasa no les pega a los precios y hay una
sensación de alivio. Sensación acompañada de parálisis de la actividad económica.
Eso porqué la tasa de interés se abulta para lograr que el precio del
dólar no suba. Todo esto hace que las exportaciones caigan al tiempo que
se alientan las importaciones. La tasa de defunción de empresas se eleva y los
desocupados son cada vez mas.
Si finalmente el dólar se adelanta para beneficiar a los productores
se produce un aumento de la tasa de inflación. El consumidor queda perjudicado.
¿Que corresponde hacer?
Satisfacer a la mayoría de los productores, no a todos, con la devaluación.
Pero evitar que la misma afecte a los consumidores.
¿Cómo lograr ambos objetivos?
Aplicando retenciones porcentuales mayores a los alimentos y des
dolarizando tarifas. De este modo el consumo básico no se reduce y el que
produce productos no alimenticios puede exportar y producir más porque las
importaciones se encarecen.
El otro camino es el actual. Me exime de más explicaciones.
Juan Latrichano
21/8/19
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