El maestro Aldo Ferrer
se nos fue físicamente, pero ha quedado para siempre viviendo en los corazones
de aquellos que tuvimos la oportunidad de conocer y valorar su pensamiento
económico
A fines de 1983, cuando volvía la
democracia a nuestro país, escribió
acerca de una de las principales problemáticas heredadas del Proceso de
Reorganización Militar, la deuda externa. Dicha obra la llamó “Vivir con lo
nuestro” y de la misma pueden extraerse las siguientes ideas fuerza:
- La elección de un sistema proteccionista en contraposición del librecambismo dominante.
- El fondeo con recursos propios, esencialmente provenientes de nuestra balanza comercial, para atender los vencimientos externos.
- El pago de la deuda externa limitado a los recursos que obtenga la Nación sin detener el ritmo de su economía
- El control de los flujos de fondos externos esencialmente para evitar fuga de capitales y para lograr el equilibrio externo.
En la década del noventa, en
medio del llamado pensamiento único basado en la aplicación irrestricta del
neoliberalismo, participó desde la Universidad Publica en el diseño del Plan
Fénix. Fue una luz que iluminó en medio de tanta oscuridad. Dicho plan nos
brindó la alternativa que parecía no existir.
Tuve oportunidad de coordinar una
conferencia que brindó en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad
Nacional de Lomas de Zamora y allí mostró su cara de satisfacción cuando dije en
su presentación que era de los principales economistas estructuralistas
integrando la nómina, entre otros, con Sunkel,
Furtado y Prebisch. Cabe señalar que los estructuralistas a diferencia
de los economistas tradicionales ponen el acento en la problemática del Balance
de Pagos y su modo de resolverla a través de políticas proteccionistas. Desde luego sus estudios refieren
prioritariamente a nuestra América Latina.
Demás está decir que el programa
de desendeudamiento llevado adelante por el anterior Gobierno, quita mediante,
fue inspirado en el Vivir con lo nuestro. Especialmente en lo atinente al uso
de recursos propios para atender los vencimientos de la deuda, en lugar de
refinanciarlos tal como se venía haciendo en la década del noventa.
Lo último que leí de el fue su
oposición al arreglo con los fondos buitre, conforme a las condiciones planteadas por el Gobierno
actual, con relación a una menor quita que la aplicada con el resto de los
acreedores que aceptaron los canjes de 2005 y 2010.
Su aporte fue invaluable en lo
atinente a la generación de un pensamiento alternativo al que proviene de los
centros de poder internacional. En consecuencia dio origen a una propuesta
económica ajustada a los intereses de los países periféricos.
Me resta decir gracias Maestro
por haber contribuido a formar mi pensamiento. !! Lo tendré siempre presente!!.
Juan Latrichano
Analista económico CGE