Informe para dirigentes
políticos, empresariales , sindicales y estudiantiles.
La política económica actual se viene desempeñando en un
escenario internacional sumamente complejo. Cabe consignar que el tema del
Brexit añadió nuevos inconvenientes,
especialmente en lo atinente al desempeño de los mercados. Ello trajo aparejado
restricciones financieras que afectan especialmente a los países en vías de
desarrollo. A ello debemos sumarle la continuidad del parate de nuestro principal socio comercial,
Brasil.
En cuanto a la marcha
de la economía nacional se observa claramente una merma significativa de la
actividad en lo que va del año. Esto se deduce al analizar el desempeño de la
recaudación fiscal de mayo y de junio. En ambos casos el crecimiento de la
misma con respecto a iguales meses del año pasado arroja un crecimiento muy inferior
a la tasa de inflación (el crecimiento fue del 23 y 24 % respectivamente).
Cabe destacar que el crecimiento de la economía depende de 3 grandes
motores que son el consumo, la inversión y las exportaciones. Al respecto
observamos que la política cambiaria, devaluación mediante con su consecuente
traslado a precios, y la tarifaria, afectaron seriamente la capacidad de
consumo. La inversión suele depender del consumo y por lo dicho, si este se
deprime es difícil que la misma crezca. Por último las exportaciones no
reaccionan en forma debida por los problemas internacionales apuntados y porque
gran parte de la devaluación de diciembre se esfumó con la inflación interna.
La falta de arranque de la economía unido a las desventajas
que se le crearon al sector industrial (suba de tarifas energéticas y de
insumos) hace que el mismo padezca problemas adicionales que deterioran aún más
su desempeño. El caso más evidente lo observamos en el rubro automotor que en
junio tuvo una caída del 20% conforme a los cálculos de ADEFA.
En el sector externo se advierte claramente la reaparición
del ciclo de parada – arranque. En efecto en los primeros 5 meses del año se
obtuvo un superávit comercial de 530 millones de dólares atribuible en gran
medida al retroceso de la actividad económica.
En materia fiscal si bien el resultado financiero se redujo
en los primeros 5 meses del año, pasó de 63050 millones de pesos s 58559
millones de pesos, no es menos cierto que la tendencia es a que el mismo supere,
con el paso de los meses, al correspondiente al año pasado.
Cabe destacar que uno de los motivos de la reducción apuntada
obedece al incremento de las rentas de la propiedad que exhiben una tasa del
109%.
En cuanto a los gastos de capital vemos que el crecimiento es
de apenas un 11% en el período bajo análisis, observándose que está muy por
debajo de la inflación. Ello explica en gran medida la retracción que está sufriendo
la industria de la construcción.
Un dato llamativo lo constituye la variación que
experimentaron los subsidios al sector privado en el mes mayo del presente año.
La misma muestra un crecimiento del 63.3% con respecto a igual mes del año
pasado. Mas allá de que la suba excede la inflación, a priori el interrogante se plantea con relación a la
falta de impacto del ajuste tarifario.
En
cuanto a la política monetaria se observa una tendencia a desacelerar la
expansión de recursos. El Banco Central
mediante la comunicación A 5980 del 26 de mayo elevó las tasas de efectivo mínimo.
Esta medida va precisamente direccionada a tal desempeño.
Por lo
expuesto en el párrafo anterior estimo que se producirá un descenso
significativo de la tasa de inflación, de no mediar algún hecho inesperado.
Las perspectivas para lo que resta del año, relativas a la actividad económica, son
pesimistas. Si bien el Gobierno ha implementado una serie de medidas tendientes
a eliminar el ciclo depresivo, observamos que las mismas no lucen contundentes
para anular la tendencia recesiva.
Dr. Juan Latrichano