En estos últimos meses, el Gobierno evita que la gente
compré dólares mediante la suba de la tasa de interés . Para ello viene
ofreciendo a través del Banco Central, Letras de liquidez para que las adquieran los bancos a una tasa superior al
60 por ciento. De este modo los bancos se ven motivados a captar depósitos a
tasas altas. Indudablemente con esto el dólar no se dispara. Los ahorristas se
quedan en pesos. Esta política se complementa con un severo ajuste fiscal y con
un control monetario que apunta a que no se realice emisión monetaria.
La tasa de interés de préstamos supera el 100 %. De este
modo todo proyecto de inversión es una quimera.
Desde luego la actividad económica cae en forma continua. Con este
panorama tenemos igual cantidad de dinero y caída de la producción. En
consecuencia los precios suben. A su vez el tipo de cambio real comienza a
descender, el tipo nominal queda casi fijo y los precios suben. Las
exportaciones crecen poco y las importaciones caen por efecto recesión mas que
por tipo de cambio.
El déficit cuasi fiscal crece fogoneado por la tasa de
interés.
Que hacer?
Debemos salir del cepo provocado por la tasa de interés.
Para ello es necesario desdolarizar tarifas y combustible y aplicar impuestos a
la exportación de alimentos. Pactar precios y salarios por 180 días y dejar que
la flotación del tipo de cambio, esta vez
sin impacto inflacionario ,expanda exportaciones y retraiga importaciones.
Pero esta vez con crecimiento económico. La magia es disminuirlas con
crecimiento ayudado por la suba del tipo de cambio real.
Finalmente con la baja de la tasa de interés crece la
inversión.
Cierre los ojos. Piense en producción.
Juan Latrichano