martes, 30 de enero de 2018

El retorno de los gemelos crecidos

Los datos relativos al déficit fiscal y al de la balanza comercial, ambos correspondientes al 2017 son por demás preocupantes.

El saldo de la balanza comercial cerró con un déficit de 8.471 millones de dólares el año pasado.  Este valor, tal como lo vine señalando en anteriores informes, resultó ser el mas alto de la historia económica de nuestro país. Al mismo tiempo esta situación se agrava aún mas si tenemos en cuenta que:


a) Este año si no se modifica la actual política económica el déficit de la balanza podría ser superior al del año pasado.

b) El déficit de la cuenta corriente del balance de pagos (incluye esencialmente intereses de la deuda externa y giros de utilidades al exterior) rondará los 30.000 millones de dólares en 2017

c) Con este panorama por delante la deuda externa crecerá incesantemente. 


Al mismo tiempo el déficit fiscal financiero creció 0.2 puntos del PBI en 2017 comparado con 2016. Los intereses de la deuda en igual comparación pasaron del 1.7 al 2.2% del PBI.

Cabe apuntar que la reducción del gasto operada en subsidios ( por aumentos de las tarifas) fue neutralizada con creces por la suba de intereses.

Ni hablar del cuasi fiscal exteriorizado en el BCRA. Quizás sean trillizos en lugar de gemelos.


Con todo esto la deuda pública se eleva peligrosamente.


Sirve la suba del dólar para moderar esta situación?


Así como esta planteada no. El traslado a precios mantiene el atraso del tipo de cambio real. 


Urgen modificaciones.



Juan Latrichano



30/1/18

miércoles, 17 de enero de 2018

Usinas de pensamiento económico

Desde algunas usinas de pensamiento económico , comienzan a pensar en soluciones  que apunten a limitar el impacto que producen en el balance del BCRA,  las letras mas conocidas como LEBACS. En tal sentido se estaría apuntando a rescatar dichas letras con el producido de la venta de títulos públicos, que figuran en el activo del BCRA. El saldo de estos últimos supera ligeramente el valor de las letras contabilizadas en el pasivo. Se elimina un activo de bajo rendimiento y un pasivo que devenga intereses altísimos. 

Hasta aquí un negocio excelente.

Que podemos decir al respecto?

En principio dos cosas. La primera que se estaría transfiriendo un déficit cuasi fiscal hacia el fiscal. Con ello la pauta deseada de déficit primario se queda corta. En efecto se necesitaría un déficit primario menor atento a que los intereses crecerían enormente (por el traspaso y por la calidad de acreedor que pasaría  de ser público a privado con una exigencia de mayor tasa). Ello para evitar que el déficit financiero, el que incluye intereses, se dispare.

La segunda, quizás mas importante que la primera, sería que este maquillaje pierde de vista la funcionalidad del problema. En efecto en estos dos primeros años de gestión del nuevo Gobierno,  mientras los títulos en poder del BCRA crecieron un 49% las LEBACS lo hicieron a una  tasa del 174%. 

Hacia adelante el modelo no cierra.

Y entonces qué?

Quizás corresponde un cambio de 180 grados. Devaluación compensada que le dicen. Es decir acompañada con impuestos a la exportación de productos primarios  para evitar aumentos de precios en alimentos.

De continuar así, cambiando algo para que nada cambie,   bailemos en el Titanic.

Juan Latrichano

16/1/18

miércoles, 10 de enero de 2018

Economía del 2018

Se han encendido algunas alarmas que dan cuenta de que el ritmo de la economía comienza a desacelerarse. Todo parece indicar que el consumo se está comprimiendo. Ello provocado por un proceso inflacionario agudo que desde mi punto de vista reduce la demanda. Al mismo tiempo la desaceleración resulta funcional a la búsqueda de reducción del déficit externo. Ello por la baja de las importaciones. En efecto, la caída de la actividad las reduce y esto ayuda a lograr una reducción del déficit de la balanza comercial.

La suba del precio del dólar vista por algunos como un elemento que ayuda a mejorar el panorama de competitividad, a mi modo de ver contribuye con la aceleración de precios.
En medio de todo esto el BCRA apunta a una reducción sostenida de la tasa de interés. 

La devaluación y la baja de la tasa de interés montadas en una economía carente de un plan integral pueden ser una contribución al problema mas que a la solución.

El panorama no pinta alentador. 


Juan Latrichano

9 de enero 2018