Desde algunas usinas de pensamiento económico , comienzan a pensar
en soluciones que apunten a limitar el impacto que producen en el balance
del BCRA, las letras mas conocidas como LEBACS. En tal sentido se estaría
apuntando a rescatar dichas letras con el producido de la venta de títulos
públicos, que figuran en el activo del BCRA. El saldo de estos últimos supera
ligeramente el valor de las letras contabilizadas en el pasivo. Se elimina un
activo de bajo rendimiento y un pasivo que devenga intereses altísimos.
Hasta aquí un negocio excelente.
Que podemos decir al respecto?
En principio dos cosas. La primera que se estaría transfiriendo un
déficit cuasi fiscal hacia el fiscal. Con ello la pauta deseada de déficit
primario se queda corta. En efecto se necesitaría un déficit primario menor
atento a que los intereses crecerían enormente (por el traspaso y por la
calidad de acreedor que pasaría de ser público a privado con una
exigencia de mayor tasa). Ello para evitar que el déficit financiero, el que
incluye intereses, se dispare.
La segunda, quizás mas importante que la primera, sería que este
maquillaje pierde de vista la funcionalidad del problema. En efecto en estos
dos primeros años de gestión del nuevo Gobierno, mientras los títulos en
poder del BCRA crecieron un 49% las LEBACS lo hicieron a una tasa del
174%.
Hacia adelante el modelo no cierra.
Y entonces qué?
Quizás corresponde un cambio de 180 grados. Devaluación compensada
que le dicen. Es decir acompañada con impuestos a la exportación de productos
primarios para evitar aumentos de precios en alimentos.
De continuar así, cambiando algo para que nada cambie,
bailemos en el Titanic.
Juan Latrichano
No hay comentarios:
Publicar un comentario