A la dolarización debemos evaluarla inicialmente desde dos aspectos centrales:
1. Su impacto inmediato
2. Los riesgos funcionales
En lo atinente a su impacto inmediato tenemos un efecto similar al de una devaluación. Si bien el Presidente nos dice que tiene en las reservas la cantidad de dólares suficientes para dolarizar, pienso que omite que las reservas efectivas son negativas y que no solo debe canjear los billetes y monedas, sino también los depósitos a la vista que hoy forman las llamadas billeteras virtuales. A su vez resta pensar como se enfoca el tema de los depósitos a plazo fijo, especialmente estableciendo mecanismos idóneos ante una eventual corrida de depósitos .
Yendo al efecto devaluatorio resta analizar el impacto que este tiene en la evolución de la pobreza, debido a la suba de precios que causa la devaluación . El talón de Aquiles reside en la tolerancia social de este impacto.
En cuanto a los riesgos funcionales debemos apuntar que son prácticamente similares a los de la convertibilidad de los noventa. En efecto la dolarización reproduce similitudes con el tipo de cambio fijo. Esto último supone que ante una balanza comercial negativa nuestros precios y salarios deberían bajar para mejorar la competitividad con el exterior. Cómo eso resulta complejo de implementar en la práctica lo que suele ocurrir es una caída de la producción y un aumento del desempleo. Así se obtiene una disminución de importaciones por caída de la demanda interna. Tengamos en cuenta que la inmensa mayoría de países no están dolarizados y aplican devaluaciones. Nuestra dolarización al igual que la convertibilidad está inhibida de responder con devaluaciones propias. Por lo tanto o ajustamos precios y salarios a la baja o caemos en recesión y desempleo. Un mecanismo alternativo sería el endeudamiento en moneda extranjera pero este camino nos condujo siempre a una crisis .
Finalmente debemos tener en cuenta que la dolarización nos hará perder soberanía monetaria.
Juan Latrichano
Centro estudios monetarios
19/2/24