El Gobierno estima que en un par de meses la inflación desacelera en forma significativa. Basa esta creencia en el ajuste fiscal que pondrá al país en equilibrio, evitando de este modo la emisión monetaria. Sin embargo los resultados recientes muestran que las causas de la emisión son diversas. Entre ellas aparecen la compra de divisas y la de títulos públicos por parte del Banco Central.
Por otra parte aún cuando se controle la emisión monetaria igual puede mantenerse la tasa de inflación, básicamente por algunas de las siguientes causas;
1. Crecimiento del dinero bancario si la tasa de efectivo mínimo real se reduce.
2. Baja en la producción de bienes por lo que a igual cantidad de moneda suben los precios.
Quizás el Gobierno conoce este problema y su estrategia la complementa con una baja en términos reales de salarios y de haberes jubilatorios. Indudablemente esto reduce la demanda forzando a los formadores de precios a limitar la remarcación. Adicionalmente el aumento del desempleo ayuda a frenar el ritmo de los precios.
A priori cabe pensar que se alcanzará el objetivo de inflación de un dígito, sacrificio social mediante.
Finalmente debemos tener en cuenta que una nueva devaluación del peso podría conspirar contra el objetivo antiinflacionario.
Juan Latrichano
Centro estudios monetarios
12/2/24
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