Hay dos elementos centrales que deben considerarse a la hora de elaborar
un plan económico no concierne a lo financiero y el otro a la solvencia. Si
aplicamos esto para el caso de la deuda pública, lo financiero persigue que el
programa de pagos esté distribuido en el tiempo y que le permita al país
afrontar los vencimientos sin sofocones. La situación actual presenta
vencimientos muy concentrados imposibles de afrontar. Este es uno de los temas
que el Gobierno está intentando renegociar con los acreedores.
El otro elemento, la solvencia, analizado también para el caso
de la deuda pública, apunta a dos cosas. Una a la proporción que tiene la
deuda con respecto al producto y la otra su evolución en el tiempo. Cuando
la deuda se acerca al 100% del producto luce preocupante. Y si además su
evolución muestra una tendencia a incrementar ese porcentaje eso es más
preocupante aún. La situación actual presenta una tasa cercana al 100% con tendencia
a incrementarse debido a que la tasa de interés excede holgadamente a la tasa
de crecimiento del Producto. Desde luego el resultado fiscal no compensa esa
diferencia.
Atento a estas consideraciones la otra parte de la renegociación con
los acreedores apunta a una quita, para bajar el porcentaje, y a una baja de la
tasa de interés compatible con el objetivo de que el nivel de
endeudamiento vaya bajando.
Todo los demás es cháchara.
Juan Latrichano
27/2/2020