miércoles, 25 de abril de 2012

“La alternativa ortodoxia/heterodoxia en macroeconomía y su impacto en la economía real”


Segunda parte

El primer interrogante tiene una respuesta contundente. Ningún país del mundo, principalmente los desarrollados, aplica esta teoría. Un ejemplo claro surge de las políticas  proteccionistas que se aplican en Estados Unidos, Europa y Japón.  Aranceles de importación aplicados a productos agropecuarios, subsidios al agro y prohibiciones o cupos son un ejemplo de ello.
En cuanto a la mejora de la calidad de vida debemos destacar el análisis de Nicolás Argentato, economista argentino fallecido,  quien en su libro Elementos de Economía Política Moderna, demostró que si bien tras la aplicación de las ventajas comparativas crece el  PBI Mundial, no necesariamente crece en igual proporción el PBI de cada nación participante, llegando incluso en algunos casos a caer el PBI de algunas naciones. En nuestro país el tipo de cambio único se aplicó en la década del noventa. En efecto, en tal período se eliminaron los derechos de exportación (retenciones al agro) y se redujeron fuertemente los aranceles de importación. Si bien en una primera etapa la calidad de vida subió, ello fue a costa de un crecimiento desmesurado de la deuda externa. Ello debido a que el tipo de cambio único y bajo abarató el precio de los productos importados, lo que trajo aparejado balanzas negativas financiables con préstamos del exterior. Como este camino no se puede utilizar en forma indefinida, finalmente tuvimos la interrupción de financiamiento y con ello la crisis terminal de 2001. A la larga la mejora de la calidad de vida fue efímera.
Con relación al tercer interrogante vinculado con la capacidad del agro y de los servicios para mantener la actual dotación de trabajadores debemos plantear que es imposible que dichos sectores absorban la mano de obra que desemplearía la industria.  No debemos olvidar que el proceso de desindustrialización llevado a cabo en los noventa nos dejó con una tasa de desempleo del orden del 20% (en el cuarto trimestre de 2011 la tasa de desempleo fue del 6.7%) .
Finalmente con relación al cuarto interrogante, vinculado con la evolución de la balanza comercial, debemos señalar que la exportación de productos primarios no alcanza para cubrir la demanda de importaciones. A ello debemos agregarle que esta última crecería enormemente debido a que parte de lo producido en nuestras fronteras se perdería debido al tipo de cambio único, por lo que a la demanda de consumo de estos productos deberíamos satisfacerla con importaciones. Cabe aclarar que con el tipo de cambio único el valor se fija en una paridad apropiada para el agro que deja fuera de competencia a la industria, tanto para exportar como para rivalizar con los productos de origen extranjero. La prueba de esto también la tenemos en los datos de la década del noventa. En efecto, nuestra balanza fue recurrentemente negativa. Su contrapartida, el crecimiento desmesurado e inmanejable de la deuda externa.

¿Qué política se aplica en la actualidad?
La política de tipos de cambio múltiples. Los derechos de exportación (retenciones) que se aplican al agro y a otros productos (Ej.: petróleo) si bien suelen ser vistos solo como un financiamiento para el Estado Nacional, constituyen un direccionamiento claro en tal sentido.

¿Cuáles son las mejoras con relación a la política de tipo de cambio único aplicada en los noventa?

En primer lugar la posibilidad de que el crecimiento de nuestra economía venga acompañado de superávits externos. En los noventa el panorama era alternativamente el siguiente:

1.      La economía crecía con déficits en la balanza comercial. A  mayor crecimiento mayor déficit.
2.      El superávit de la balanza comercial se obtenía con ajustes recesivos (Ej.: años 95 y 2001)
Desde el año 2003 a la fecha tuvimos la mayoría de años con crecimiento superior al 7 % y con superávits de la balanza comercial superiores a los 10.000 millones de dólares.
¿Cuál es la contrapartida de los resultados de la balanza comercial?

Los mismos impactan decisivamente el saldo de la cuenta corriente del balance de pagos. En el período 1990/ 2002 se acumuló un rojo cercano a los 80.000 millones de dólares. En el período 2003/2009 en cambio se logró un superávit cercano a los 50.000 millones de dólares.

Continuará

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