jueves, 14 de agosto de 2014

Fondos buitre ¿Un tema malvinizado?

En estos días se escuchan algunas voces que sostienen que existe una enorme similitud entre el tema de los fondos buitre y el de la guerra de Malvinas. Ello amerita un análisis del punto en cuestión.

Quienes han afirmado que existe una similitud se apoyan en los siguientes puntos:

  1. El tema Malvinas produjo en su inicio un gran impacto emocional y por ende un gran apoyo de la población. El tema fondos buitre en su arranque produce el mismo impacto.
  2. El tema Malvinas con el paso del tiempo produjo una enorme frustración. Aventuran que idéntico resultado se producirá con los fondos buitre con el paso del tiempo, particularmente cuando se vea el impacto económico social.

Frente a esto cabe formularse la siguiente pregunta:

¿Estamos ante un hecho de similares características?

En primer lugar debemos observar que existen grandes diferencias en lo concerniente al origen de cada uno de estos episodios. El tema de la Guerra de Malvinas, más allá de su consideración estratégica, luce como una cuestión decidida de un día para otro y con el propósito de cubrir enormes errores cometidos con anterioridad  por el Gobierno Militar. El tema de los fondos buitre se inició cuando en oportunidad de los canjes de deuda de los años 2005 y 2010,  los titulares de los mismos no aceptaron las condiciones propuestas por el Gobierno de nuestro país. A  partir de allí iniciaron el juicio en el Juzgado del Dr. Griesa.
En segundo lugar debemos señalar que una vez conocido el fallo adverso el Gobierno no tuvo margen de maniobra. En efecto pagar el monto reclamado o acordar una forma de pago hubiese significado la posibilidad de que los demás titulares, tanto los que entraron en el canje como los que no lo hicieron, planteen el pedido de trato análogo. Ello hubiese significado una carga impagable no solo para el actual Gobierno sino también para los venideros.
En último lugar debemos tener en cuenta que el tema de los fondos buitre puede llegar a tener un desenlace favorable, toda vez que existen posibilidades de que bancos extranjeros compren todo o parte de la deuda, a condición de que se reponga la posibilidad de que el Banco de Nueva York pueda pagar con los fondos que nuestro país depositó oportunamente.  
En caso de que no se tenga un desenlace favorable debemos ponderar que en enero del año próximo se cae la cláusula RUFO (la que asigna igual trato para todos los acreedores) y nuestro país estará en posibilidad de negociar sin restricciones con los titulares de los fondos buitre.
Por lo tanto debemos sostener que el tema actual presenta muy pocas similitudes, para no decir ninguna, con el tema de la guerra por las Islas Malvinas.

Juan Latrichano
Analista económico de la CGE

4/8/14

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