Última parte
Suele decirse que lo que no se realiza como un ajuste
cambiario termina impactando en los precios. Es decir que si estamos ante un
incremento de la oferta de divisas y el tipo de cambio nominal no baja, porque
desde el Gobierno se impide dicho ajuste, a la sazón el tipo de cambio real
baja por crecimiento de los precios internos.
En cambio el pensamiento heterodoxo propone emitir dinero y comprar
el excedente de divisas. De este modo se incrementa el nivel de reservas y con
ello el proceso de desendeudamiento externo es posible. El costado criticable
concierne al proceso inflacionario que se desata. El mismo halla su origen en
las siguientes causas:
- La presión que ejerce la expansión monetaria.
- El proceso devaluatorio que se desata debido a que el Gobierna toma divisas para pagar, le firma un documento al BCRA, y queda un menor numerador (las reservas) ante un denominador que no se achica (la circulación monetaria)
La crítica
ortodoxa no solo se centraliza en el proceso devaluatorio. También encuentra
que el enorme déficit fiscal debe ser financiado con emisión monetaria y esto
impacta en los precios. Este
razonamiento pierde de vista la cuestión estructural de nuestro déficit. En
efecto el cuadro siguiente muestra que en los años elegidos en los que hubo déficit (2009,2011 y 2013) los
intereses explican todo o gran parte del mismo.
Cuadro correspondiente a algunos años elegidos al
azar.
Fuente: Secretaría de Hacienda con cálculos
propios
Frente a esto unido al buen impacto que en
la economía produce el desendeudamiento externo debemos decir que el camino
inflacionario resulta más atractivo que el propuesto por el pensamiento
ortodoxo.
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