martes, 17 de junio de 2014

Lo que va de la lógica jurídica al capitalismo salvaje

La decisión que adoptó la Corte Suprema de Estados Unidos de Norteamérica vulnera todo pensamiento razonable. No cabe ningún tipo de duda acerca de que los intereses financieros se intentan imponer una vez más sobre las soberanías nacionales.

Hagamos un poco de historia. Nuestro país inició en el año 2005 una etapa tendiente a regularizar el tema de su endeudamiento. Cabe acotar que en ese momento la deuda argentina estaba en default Para ello abrió un canje ofreciendo quitas, mayores plazos, menores tasas y cambios de moneda (pesos por dólares).  Ello contó en aquella oportunidad con una aceptación del 74%.  A partir de allí se fueron atendiendo los servicios de capital e intereses puntualmente con recursos propios provenientes de nuestro comercio exterior.

En el año 2010 se volvió a abrir el canje con una oferta similar y nuevos acreedores lo aceptaron. Computando este acuerdo el grado de aceptación total llegó al 93%. El 7 % restante decidió no entrar y una parte inició juicio en los Estados Unidos apuntando a cobrar el 100% del valor nominal de los títulos originales. Cabe destacar que la tenencia mayoritaria de este segmento corresponde a fondos de inversión que adquirieron los títulos a precios muy bajos.  A estos tenedores se los conoce como fondos buitre.

¿Cómo debió dirimirse este juicio?

El juzgado debió atender la decisión mayoritaria de los acreedores y obligar a los demandantes a sostener un acuerdo similar. Esto ocurre en el campo privado toda vez que se produce un concurso de acreedores. La minoría debe acatar lo que deciden las mayorías. Desde luego no existen normas internacionales similares a las nacionales en este punto. Empero la lógica jurídica supone hacerlas extensivas.

¿Qué es lo que se hizo?

Todo lo contrario. El juez Griesa falló a favor de los fondos buitre estableciendo el pago del 100% de la acreencia. Indudablemente el capitalismo salvaje estuvo por encima de la lógica jurídica.  La Corte Suprema de los Estados Unidos avaló el fallo no dando lugar a la presentación de nuestro país.

¿Que se podía esperar de parte de la Corte Suprema de Estados Unidos?

Cuando menos que consulte al Gobierno con el Gobierno de ese país. Máxime teniendo en cuenta que nuestro país acaba de regularizar la deuda con el Club de París y con Repsol por YPF.

¿Qué ocurre si nuestro país acata el fallo?

El mismo es vinculante. Por lo tanto el resto de acreedores (los que entraron en el canje) puede pedir condiciones análogas. Desde luego esto es de cumplimiento imposible para nuestro país. Volveríamos a aquellos años de las refinanciaciones interminables y de enajenación del patrimonio nacional.

¿Qué se puede hacer?

Recurrir el fallo (tenemos 25 días para hacer la presentación) e intentar estirar las cosas hasta diciembre fecha en la que la posibilidad vinculante se cae.  Una vez que la Corte se expida sobre dicho recurso (seguro seguirá siendo negativo) corresponde negociar con el propósito de ganar dicho tiempo.

¿Qué puede ocurrir con nosotros?

Si mantenemos cohesión y por sobre todo una buena dosis de pensamiento nacional no ocurrirá nada. El camino opuesto es infinitamente peor.
En medio de todo esto la buena noticia viene por el lado del arco político opositor. Hasta aquí apoyaron la medida. Esperemos que todo siga en este camino.  


Juan Latrichano
Analista económico de la CGE

17/6/2014

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