jueves, 5 de junio de 2014

Tipo de cambio e impacto inflacionario

Primera parte

Suele decirse que lo que no se realiza como un ajuste cambiario termina impactando en los precios. Es decir que si estamos ante un incremento de la oferta de divisas y el tipo de cambio nominal no baja, porque desde el Gobierno se impide dicho ajuste, a la sazón el tipo de cambio real baja por crecimiento de los precios internos.

Claramente tenemos dos estrategias a seguir que son:

  1. Tipo de cambio fijo
  2. Tipo de cambio variable.


El tipo de cambio fijo produce un ancla anti inflacionaria debido a que la inflación cambiaria desaparece. Los operadores del mercado tienen la idea de que el tipo de cambio no se mueve y por lo tanto no existen manejos especulativos. Eso mientras la confianza no desaparezca.  Al mismo tiempo si estamos en presencia de un tipo de cambio atrasado tenemos un incremento de las importaciones. Por ello cualquier expansión de la demanda de consumo es respondida por un aumento de la oferta de bienes.

Con tipo de cambio variable podemos tener a su vez dos escenarios posibles que son:

  1. Descenso del tipo de cambio nominal ante un aumento de la oferta de divisas
  2. Mantenimiento por parte del Gobierno de la paridad cambiaria aun cuando hay un incremento de la oferta de divisas. Desde luego el Gobierno emite liquidez y compra el excedente de divisas.

Existe un criterio compartido por el pensamiento ortodoxo que establece la necesidad de dejar bajar el tipo de cambio nominal para evitar el crecimiento de precios. Desde luego este análisis pierde de vista el impacto que este tipo de medida produce en la economía. Particularmente se pasa a una economía con déficit del sector externo.  De este modo la economía queda expuesta a un proceso de endeudamiento externo.


Continuará

miércoles, 28 de mayo de 2014

La enfermedad holandesa

Última parte

La mayoría de los analistas tienen una visión homogénea con relación a sus características.  Quizás las divergencias estén por el lado de la forma en que la misma debe atacarse

¿Cuál es la solución para este tipo de problema?

La diversificación cambiaria consistente en aplicar al tipo de cambio nominal impuestos a la exportación (derechos de exportación)  para los productos con buenos precios internacionales y a la importación (aranceles de importación) para los productos con bajos precios internacionales. Complementariamente el esquema se puede desarrollar con más de un tipo de cambio nominal (Ejemplo tipo oficial y paralelo).  Desde luego esto último permite aplicar de hecho un tipo de cambio más alto para bienes o servicios con bajos precios (Ejemplo: turismo emisivo).

Con la aplicación descripta se logra que parte de la producción se desplace desde la zona de mejor precio hacia la de menor precio internacional.
La experiencia nacional  contemporánea muestra que las últimas aplicaciones fueron las siguientes:

  1. Tipo de cambio nominal único con muy bajo nivel de aranceles de importación y nulos derechos de exportación. Ello ocurrió durante la llamada convertibilidad en la década del noventa.
  2. Tipo de cambio múltiple (oficial y paralelo) con aplicación de derechos de exportación principalmente en cereales y oleaginosas. Ello se viene desarrollando desde el año 2003.


En el primer caso arribamos a un alto  déficit crónico de la cuenta corriente del balance de pagos, mientras que en el segundo tenemos superávit con la excepción de algunos años en los que se produjo un leve déficit. 

viernes, 23 de mayo de 2014

La enfermedad holandesa

Primera parte

La mayoría de los analistas tienen una visión homogénea con relación a sus características.  Quizás las divergencias estén por el lado de la forma en que la misma debe atacarse.

El factor principal a analizar concierne al tipo de cambio.  El mismo podemos definirlo como el precio de la divisa que permite vincularnos con el mundo externo. El valor del tipo de cambio hace posible o no nuestro comercio exterior. En resumen tendremos que:

  1. Con un tipo de cambio alto aumentan nuestras posibilidades de exportar productos nacionales.
  2. Con un tipo de cambio bajo aumentan las importaciones.


El tema central reside en fijar la paridad cambiaria de equilibrio. Podríamos decir que la misma ocurre a partir de un tipo de cambio que asegure un buen saldo de la balanza comercial.

Frente a todos estos comentarios cabe reflexionar acerca de la enfermedad holandesa respondiendo la siguiente pregunta: ¿En qué momento se produce la misma?
Debemos señalar que la misma ocurre cuando uno o más bienes nacionales cuentan con precios internacionales altos. En esta circunstancia se producen los siguientes hechos:

  1. La paridad de equilibrio la fijan los bienes con precios altos.
  2. El resto de bienes con precios internacionales bajos quedan fuera de foco en lo atinente a la posibilidad exportadora. El precio de la divisa fijado no les cubre los costos.
  3. Para los bienes señalados en el punto anterior existen riesgos de que ingresen productos extranjeros a competir en el mercado local.
  4. La exportación de productos con precios internacionales altos aumenta y ello produce un fuerte ingreso de divisas. Esto a su vez produce apreciación del peso (baja la cotización de la divisa) con su consecuente efecto aún más negativo para los productos con bajos precios internacionales.
  5. La economía queda muy expuesta a los cambios de precios internacionales. Cuando viene el ciclo de baja de precios no se cuenta con una diversificación productiva adecuada.


continuará

jueves, 15 de mayo de 2014

La marcha de la economía

Pese a que los pronósticos que emanan de los grupos de poder son pesimistas no debemos perder de vista que a diferencias de otros cierres de ciclo el actual luce ordenado. Todo parece indicar que ciertos pronósticos quedaran en el olvido.

Cuando a mediados de enero se produjo el corrimiento de la paridad cambiaria la mayoría de los analistas ortodoxos avizoraban los siguientes inconvenientes:
  1. El tipo de cambio se dispararía hacia valores superiores a los 12 pesos.
  2. La inflación del año sería superior al 40%
  3. La brecha entre el dólar paralelo y el oficial se ampliaría
  4. Las paritarias buscarían incrementos superiores al 35%.
  5. Las reservas seguirían cayendo.

Transcurridos más de tres meses tenemos que nada de eso ocurrió. Al respecto debemos destacar que:
  1. El tipo de cambio se mantiene en un valor de 8 pesos y se calcula que se irá modificando en forma suave.
  2. La inflación se ubicaría por debajo del 40%.
  3. La brecha entre el dólar paralelo y el oficial se achicó enormemente.
  4. Las paritarias están  cerrando en su mayoría con pautas salariales menores al 30%
  5. Las reservas se han recompuesto.

Superado todos estos escollos surge ahora la inquietud con acerca de la marcha de la economía. En tal sentido ahora la crítica se condensa acerca de la caída de la actividad económica y desde luego el ingrediente inflacionario hace que los analistas ortodoxos comiencen a ver lo que técnicamente se conoce como inflación con recesión. Ya se ocuparon de encender las alarmas correspondientes. Sin embargo debemos tener en  cuenta que:
  1. La baja de la actividad  económica luce pasajera. Se calcula que a mediados de año la situación se habrá recompuesto. Ello debido al apalancamiento que harán los nuevos acuerdos salariales.
  2. La inflación ha comenzado a bajar.

En resumen el escenario más probable es un tenue crecimiento de la economía con una inflación acotada. De ser esto así una vez más estaremos ante pronósticos equivocados. Y van…………….

viernes, 9 de mayo de 2014

La década perdida o ganada?

Última parte

Es sumamente necesario debatir acerca de los resultados alcanzados en la última década. Si bien no son pocos los analistas que advierten un retroceso no es menos cierto que existen algunos indicadores que contradicen esta visión.

También la pobreza y la indigencia se redujeron en forma significativa en esta etapa.
Un punto final concierne al desempeño comparativo de nuestro PBI por habitante en dólares calculado a precios de paridad de  consumo (ppp).  Comparando el mismo con relación a algunos países latinoamericanos y a los Estados Unidos tenemos que:

1. La variación que tuvo nuestro país en 2013 con relación a 2001 fue del 105% superando a la mayoría de los países elegidos incluso a los Estados Unidos.
2. Solo Perú y Uruguay superaron, aunque por poco margen, a nuestro país.
3. Se discontinuó la tendencia de años anteriores relativa a la pérdida que experimentábamos al comparar este ratio.

Los resultados se exponen en el siguiente cuadro:
PBI  por habitante a PPP en dólares



País
2001
2013
Variación
Argentina
9.138
18.749
105,2%
Bolivia
3.170
5.363
69,2%
Brasil
7.371
12.220
65,8%
Chile
10.185
19.067
87,2%
Colombia
6.020
11.188
85,8%
Paraguay
4.012
6.823
70,1%
Perú
5.125
11.123
117,0%
Estados Unidos
37.253
53.101
42,5%
Uruguay
8.040
16.722
108,0%
Venezuela
8.914
13.604
52,6%

Fuente: FMI
Como vemos el comentario generalizado que hacen los analistas ortodoxos relativos a que tuvimos un desempeño sensiblemente inferior a nuestros vecinos,  no ajusta a verdad.


martes, 29 de abril de 2014

La década perdida o ganada?

Primera parte

Es sumamente necesario debatir acerca de los resultados alcanzados en la última década. Si bien no son pocos los analistas que advierten un retroceso no es menos cierto que existen algunos indicadores que contradicen esta visión.

En primer lugar corresponde listar algunos de los inconvenientes que existían previos al comienzo de esta etapa. Los más relevantes son los siguientes:

  1. El desempleo superaba el 20%
  2. El endeudamiento se estimaba en el 150 % del PBI
  3. El PBI retrocedía en forma significativa en los últimos años de la década anterior.
  4. La balanza comercial era negativa excepto cuando el PBI caía.
  5. El balance de pagos presentaba déficits significativos en la cuenta corriente.
  6. La pobreza y la indigencia alcanzaban valores enormes.
  7. Nuestro PBI por habitante perdía con relación a terceros países


En la actualidad el desempleo es un tercio del que teníamos al comienzo de la década. A su vez, más allá de las sutilezas el nivel de endeudamiento es significativamente menor que el correspondiente a  fines de 2002.

En cuanto al PBI debemos recordar que durante el año 2002 la caída fue del 10.9% y que el mismo venía retrocediendo en los años anteriores. En la década tuvimos un crecimiento promedio de alrededor del 7 % anual. 

La balanza comercial ha cerrado todos estos últimos años con un saldo positivo promedio de 10.000 millones de dólares anuales.  Cabe destacar que la balanza cerraba en la década anterior con saldos negativos que en promedio eran de 5000 millones de dólares. Esta situación se modificó en los últimos años debido a la brusca caída del PBI. Por el contrario cabe apuntar que en la actualidad el resultado positivo de la balanza ocurre en medio del crecimiento del PBI.

El balance de pagos cerraba con saldo negativo en la cuenta corriente del orden de los 10.000 millones de dólares anuales. Esto significaba merma de reservas y fundamentalmente crecimiento desmesurado del endeudamiento externo. Recordemos que en forma permanente debíamos acudir a refinanciaciones con el Fondo Monetario Internacional. En la actualidad los balances de pagos cierran equilibrados o con pequeños déficits.  Desde luego esto permite que la deuda externa no crezca.


continuará

jueves, 24 de abril de 2014

Crisis eran las de antes

Por más que muchos analistas se empeñen en comparar la situación actual con crisis pasadas, no lograran disminuir nuestra nostalgia por el pasado que no volverá.

Existe un listado interminable con el que se intentan comparar las medidas recientes con las crisis ocurridas en nuestro país.  Algunas de las medidas elegidas son las siguientes:

  1. La devaluación practicada a mediados de enero con su consecuente impacto inflacionario.
  2. El apretón monetario.
  3. La suba de la tasa de interés
  4. La búsqueda de acuerdo con el FMI
  5. La baja de subsidios.
  6. El atraso salarial mediante el techo aplicado en paritarias.


Para los nostálgicos estas medidas no  tienen nada que ver con el pasado. En efecto  existen enormes diferencias. Las principales son las siguientes:

  1. Las devaluaciones del pasado eran enormes y en algunos casos continuas. La actual fue sensiblemente inferior y luce acotada en el tiempo.
  2. El apretón monetario resulta un juego de chicos si se lo compara con el modelo monetarista aplicado en la época de Martínez de Hoz.
  3. La suba de la tasa de interés pretende acotar la demanda de dólares. De acuerdo a  los resultados obtenidos hasta el presente la misma se ha reducido. La recuperación de las reservas son una muestra inequívoca.
  4. La búsqueda de un acuerdo con el FMI apuntado a abrir los mercados financieros no tiene puntos de comparación con el pasado. El volumen relativo de la deuda pública, especialmente la de carácter externo, hoy es irrelevante.
  5. La baja de subsidios si bien es vista como un ajuste fiscal difiere de los ajustes tradicionales. Particularmente porque los fondos obtenidos se orientaran a la política social.
  6. El atraso salarial no se compara con el que se daba en otras etapas en las que las paritarias eran inexistentes.


Más allá de las diferencias apuntadas debemos tener en cuenta que hoy existe un modelo heterodoxo. La prueba de ello surge, entre otras cosas, de lo siguiente:

  1. Los impuestos a la exportación de productos primarios se mantienen
  2. Se mantienen los controles a la importación
  3. Se sigue pagando la deuda con recursos propios
  4. Se aplican altos impuestos a los autos de alta gama
  5. Existe un tipo de cambio para el turismo emisivo.


Juan Latrichano

Analista económico de la CGE