En primer lugar tengamos en cuenta que un gobierno liberal relaja los controles en materia de comercio exterior. Esto hace que la economía quede abierta y expuesta a un aluvión de productos importados. Para evitar esto la caída de la producción interna hace que la demanda de importación se achique. Primero por la caída de ingresos de la población y segundo porque la baja de la activad industrial reduce la demanda de insumos para ese segmento. Luego la caída de la importación permite alcanzar balanzas comerciales favorables, compatibles con el objetivo de acumular divisas para poder atender los vencimientos de la deuda externa. Un objetivo complementario ,pero no menos importante, concierne a la lucha contra la inflación. La perdida de poder adquisitivo de la población va en esa dirección.
Por todo lo dicho, pensar en un cambio de tendencia luce cuando menos fantasioso. Para que ello suceda el Gobierno debería pensar en reponer las regulaciones del comercio exterior porque con ellas no necesita de una economía depresiva. Luego con el impulso de la oferta de bienes y servicios se logra atender la demanda sin necesidad de ahogarla.
Sucederá? Difícil. Los liberales fueron , son y serán enemigos de controles aduaneros. Nuestros liberales, claro. Porque los de otras latitudes no comen vidrio.
Juan Latrichano
Centro de Estudios Monetarios
23/7/24
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