Indudablemente la aplicación del Pacto Social en 1973 constituyó nuestra primera
experiencia en la materia. Pese a que hasta la muerte del General Perón se
alcanzaron excelentes resultados, (crecimiento de la industria, participación de
la clase trabajadora en un 50 % del ingreso, baja significativa del desempleo,
crecimiento económico con superávit externo etc.) se habló insistentemente
acerca de que el congelamiento de precios no se pudo sostener. Esto no fue
así. Lo que sucedió tiene que ver con un concepto nuevo, la restricción política.
Lo acabo de inventar. Todos hablamos de restricción externa. No niego su
existencia, sólo le agrego la restricción política. Ella aparece
cuando sin explicaciones lógicas se discontinua un programa exitoso. Esto sucedió en
1975 de la mano del ministro de economía Ingeniero Celestino Rodrigo.
Liberó. las variables, actualizó las tarifas y pum. Gran explosión.
Rodrigo era el caballo de Troya de mis amigos liberales. Finalmente, y tras el golpe
pusieron. al titular, el Dr. Martinez de Hoz y la industria voló en mil
pedazos. Y el país marchó hacia la mayor crisis de la historia. La
del año 2001.
Se sabe poco de su solución. Ella surgió del llamado Diálogo
Argentino que congregó a más de 1000 personas (fuerzas del trabajo de la
empresa, sociales, religiosas, educativas etc.)
Se acordó producir y aprovechar la ventaja derivada de la devaluación.
La cantidad de moneda creció un 30%, muy por debajo de la suba del tipo de
cambio (había crecido casi un 300%).
Se alcanzaron enormes éxitos, entre ellos salir del default y
reducir la deuda que era del 150% del PBI al 50%.
Al cierre de 2015 y sin perder de vista de que hacían falta ajustes,
apareció la restricción política. Con ella vino una vez más el
liberalismo. Y volvimos a la crisis.
Tomar los aciertos del pasado eliminando errores, es el desafío
del próximo Gobierno a la hora de implementar el Consejo económico y
social.
Juan Latrichano
26/11/19
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