El Gobierno nacional
inició
su gestión
el 10 de diciembre de 2015 teniendo entre sus objetivos la reducción del déficit fiscal.
Para ello determinó la necesidad de reducir los subsidios a la energía y al
transporte con el propósito de bajar el gasto público. No
tomamos en cuenta en este análisis el impacto negativo que tuvo en el desempeño fiscal la
eliminación
de las retenciones a las exportaciones de cereales y minerales. Tampoco tomamos
la reducción
de las retenciones a las exportaciones de soja.
A pesar de esto el déficit fiscal
financiero de 2016 superó al de 2015. Se tomó en cuenta el porcentaje de
dicho déficit
como porcentaje del PBI.
Cabe pensar que el primer
año
fue un tiempo experimental.
Como viene el
comportamiento fiscal este año?
Si tomamos el mes de
marzo de 2017 y lo comparamos con igual mes de 2016 vemos que el déficit
financiero creció un 9.4 por ciento. Ello a pesar de que ingresos
crecieron un 41.2 por ciento en tanto que el gasto primario creció un 35 por
ciento y el gasto de capital un 37.3 por ciento. Cabe aclarar que los ingresos
tuvieron ese mejor comportamiento debido al blanqueo. Frente a todo
esto cabe que nos formulemos la siguiente pregunta:
¿Por qué razón creció el déficit si el gasto creció en ambos
casos por debajo del ingreso?
La causa es la suba de
los intereses. En efecto este ítem creció un 57.1 por ciento.
Que provocó este brutal
ascenso?
Indudablemente el mayor
endeudamiento.
Juan Latrichano
1 de mayo de 2017
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