lunes, 27 de marzo de 2017

Los muertos que vos matais gozan de buena salud

El actual Gobierno asumió con la idea de reducir gradualmente el déficit fiscal. El año pasado lejos de lograr dicho objetivo vimos que lo incrementó. Desde luego eso sucedió en medio de una retracción terrible de la obra pública. Mas allá de la pertinencia del argumento en favor de la misma, básicamente evaluación y detección de posible corrupción inercial, no es menos cierto que dicha medida jugó a favor de la baja del gasto y por ende de la mejora del resultado fiscal. Sin embargo otras variaciones jugaron en sentido contrario, entre ellas el pago de intereses de la deuda pública.
En lo que va del año vemos que el déficit sigue incrementándose  de manera sumamente peligrosa. En efecto, en el primer bimestre del presente año el déficit primario aumentó un 45% con respecto a igual período de 2016 mientras que el déficit financiero( incluye el pago de intereses) aumentó un 56%. 

Con este panorama y de continuar con la actual tendencia no debería sorprendernos que el año cierre con un déficit financiero del orden del 10% del PBI.  Es decir que de cumplirse este pronóstico se duplicaría comparado con la tasa del 2015 (fecha de cierre del anterior Gobierno).

Porqué se produciría este resultado?

Básicamente porque el crecimiento significativo de la deuda le pone levadura al pago de intereses.

Tendría esto consecuencias en la tasa de inflación?

Si. A menos que el esfuerzo monetario sea enorme. De ser así la recesión conviviría con nosotros por un largo tiempo.

 Juan Latrichano

27/3/17

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