En estos últimos
días tanto los medios hegemónicos como
la oposición al Gobierno mantienen una mirada que tiende a mostrar el
incremento de la deuda pública y la merma de reservas. Todos estos análisis ya
fueron presentados en años anteriores pronosticando una crisis que no ocurrió.
Ahora pronostican una crisis que no ocurrirá.
Todo parece indicar que en el arco opositor y en los medios
hegemónicos se han puesto de acuerdo.
Particularmente se insiste en que con el paso de los años la deuda pública ha
crecido en forma significativa. No cabe duda que esta crítica apunta al corazón
del modelo de des-endeudamiento. Si lo que señalan es así, ¿de qué modelo
hablamos?
Estos comentarios omiten groseramente, la consideración de
que el des-endeudamiento se produce debido a que la deuda representa un
porcentaje menor de lo que era a comienzos del año 2003. En efecto, en esta
última fecha dicha proporción era del 150% en tanto que ahora es apenas del
45%.
Decir que el des-endeudamiento en la Argentina se produce porque no se considera
la deuda contraída con organismos públicos o porque el cálculo del PBI en
dólares no es correcto, esto último debido a la brecha cambiaria, no ajusta
a resultados que surgen de la realidad. En efecto, si tomamos la deuda pública
en pesos y la dividimos por el PBI en pesos (no hace falta convertir a dólares)
tenemos que al 31 de diciembre de 2012 la proporción es del 44,8%. Si ese mismo
cálculo lo hacemos al cierre de 2002(tampoco allí hace falta convertir a
dólares) la proporción es del 149,3%.
Cabe acotar, además, que en el total de la deuda pública se
incluye la deuda con organismos públicos (BCRA, ANSES, Banco Nación, entre
otros) razón por la que no es correcto el argumento de que la misma no está
considerada.
En segundo lugar, se insiste acerca de que las reservas se
van achicando día tras día. Incluso, algunas proyecciones hablan de valores
significativamente menores para el cierre de 2015. Todas estas consideraciones
pierden de vista otra proporción fundamental; la que surge del cociente
reservas/deuda externa. El resultado nos muestra que esa relación ha mejorado
ostensiblemente en los últimos años.
En resumen, obtenemos la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por
qué la crisis que pronosticaron no se cumplió? La razón es que omitieron las
proporciones. Tampoco tienen en cuenta que hoy los vencimientos se pagan. En
otra época se re-financiaban sin solución de continuidad.
¿Acertarán acerca de la consideración de la crisis que se nos
viene? No. Sencillamente porque no habrá tal crisis. Los absolutistas (no
tienen en cuenta los valores relativos) y los apocalípticos se equivocarán una
vez mas.
Juan Latrichano
Analista económico CGE
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