viernes, 25 de octubre de 2013

De absolutistas y apocalípticos. Crónica de una crisis que no fue, ni será

En estos últimos días  tanto los medios hegemónicos como la oposición al Gobierno mantienen una mirada que tiende a mostrar el incremento de la deuda pública y la merma de reservas. Todos estos análisis ya fueron presentados en años anteriores pronosticando una crisis que no ocurrió. Ahora pronostican una crisis que no ocurrirá.

Todo parece indicar que en el arco opositor y en los medios hegemónicos se han puesto  de acuerdo. Particularmente se insiste en que con el paso de los años la deuda pública ha crecido en forma significativa. No cabe duda que esta crítica apunta al corazón del modelo de des-endeudamiento. Si lo que señalan es así, ¿de qué modelo hablamos?

Estos comentarios omiten groseramente, la consideración de que el des-endeudamiento se produce debido a que la deuda representa un porcentaje menor de lo que era a comienzos del año 2003. En efecto, en esta última fecha dicha proporción era del 150% en tanto que ahora es apenas del 45%.

Decir que el  des-endeudamiento en la Argentina se produce  porque no se considera la deuda contraída con organismos públicos o porque el cálculo del PBI en dólares no es correcto, esto último debido a la brecha cambiaria,  no  ajusta a resultados que surgen de la realidad. En efecto, si tomamos la deuda pública en pesos y la dividimos por el PBI en pesos (no hace falta convertir a dólares) tenemos que al 31 de diciembre de 2012 la proporción es del 44,8%. Si ese mismo cálculo lo hacemos al cierre de 2002(tampoco allí hace falta convertir a dólares) la proporción es del 149,3%.

Cabe acotar, además, que en el total de la deuda pública se incluye la deuda con organismos públicos (BCRA, ANSES, Banco Nación, entre otros) razón por la que no es correcto el argumento de que la misma no está considerada.

En segundo lugar, se insiste acerca de que las reservas se van achicando día tras día. Incluso, algunas proyecciones hablan de valores significativamente menores para el cierre de 2015. Todas estas consideraciones pierden de vista otra proporción fundamental; la que surge del cociente reservas/deuda externa. El resultado nos muestra que esa relación ha mejorado ostensiblemente en los últimos años.

En resumen, obtenemos la respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué la crisis que pronosticaron no se cumplió? La razón es que omitieron las proporciones. Tampoco tienen en cuenta que hoy los vencimientos se pagan. En otra época se re-financiaban sin solución de continuidad.

¿Acertarán acerca de la consideración de la crisis que se nos viene? No. Sencillamente porque no habrá tal crisis. Los absolutistas (no tienen en cuenta los valores relativos) y los apocalípticos se equivocarán una vez mas.

Juan Latrichano

Analista económico CGE

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