miércoles, 10 de abril de 2013

Equilibrio económico. Misión imposible


Ultima parte
Por ello el pensamiento heterodoxo actual debe tener muy en cuenta las condiciones estructurales del país a la hora de fijar las políticas pertinentes. Para ello no deben perderse de vista los siguientes puntos:
  1. Nivel de endeudamiento público (relación deuda pública con PBI)
  2. Nivel de endeudamiento externo.
  3. Nivel de reservas en divisas.
  4. Relación entre las reservas y el endeudamiento externo.
  5. Nivel de inversiones financieras del Gobierno.
  6. Cronograma de vencimiento de la deuda pública en general y de la externa en particular.
  7. Estructura de la balanza comercial
  8. Nivel de depósitos en moneda extranjera y relación con reservas en divisas.
  9. Estructura del balance de pagos.
  10. Estructura fiscal (Recaudación y Gasto)
  11. Estado de situación de la economía mundial
Frente a todo esto debemos tener en cuenta que pueden suceder los siguientes episodios:
a)      Que la política partidaria del ajuste vía precio no remueva problemas estructurales o lo que es peor los intensifique (Ej.: política llevada a cabo en la década del noventa en nuestro país)
b)      Que la política partidaria del ajuste vía demanda agrave los problemas estructurales, especialmente los ligados con el déficit fiscal y el nivel de endeudamiento público. También puede suceder que agrave el tema externo.
Para evitar los problemas señalados la nueva política heterodoxa debe extremar los cuidados de modo de no incurrir en los errores clásicos.   Al mismo tiempo debe tener en cuenta que en oportunidad de atender los vencimientos de la deuda pública, especialmente la externa, existen dos opciones:
  1. Utilizar el camino de la refinanciación
  2. Utilizar el camino del pago con recursos genuinos (Vivir con lo nuestro)
La utilización del primer camino encierra el riesgo cierto de que la deuda crezca por encima del crecimiento del PBI. En ese caso en algún momento se sufre un estrangulamiento.
La utilización del segundo camino supone utilizar reservas en divisas previamente acumuladas por la obtención de superávits comerciales. Desde luego su costo es la expansión monetaria que incide en el proceso inflacionario.
En resumen llegamos a la conclusión que el costo cero no existe. Toda política tiene sus contraindicaciones. Lo sensato es elegir la contraindicación menos lesiva. Desde luego esto supone la inexistencia del equilibrio económico pleno. 

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