Primera parte
En el modelo neo-clásico la
responsabilidad del equilibrio económico queda conferida al movimiento de los
precios. Desde luego cuando hablamos de equilibrio damos por sentado que el
mismo promueve el pleno empleo de los factores de la producción. Cualquier desajuste que se produzca entre la
oferta y la demanda se corrige por el mecanismo “infalible” de los precios. Es
por esto que:
- Si hay un exceso de demanda de bienes por sobre la oferta se restaura el equilibrio mediante una suba de precios
- Si hay un exceso de la oferta de bienes por sobre la demanda se restaura el equilibrio mediante una baja de precios.
La crisis del 29 puso de
manifiesto que este mecanismo contenía algunas fallas importantes. Especialmente
el vinculado con la baja de precios. Dichas fallas produjeron lo que ya
conocemos, un enorme desempleo. Ello debido a que el mecanismo precio no
funcionó para que la oferta se iguale con la demanda. Frente a estos acontecimientos aparece la
alternativa resolutoria vinculada con el manejo de la demanda. Esto significó
que en lugar de bajar el valor de la oferta se eleva el valor de la demanda.
Aquí aparece el Estado gastando por la diferencia. De este modo el equilibrio se recupera pero
por el lado de la demanda.
Desde luego se suele pensar que
los partidarios del equilibrio por efecto precio son ortodoxos, en tanto que
los partidarios del equilibrio por acción del Estado son heterodoxos. Sin
embargo en la actualidad este último pensamiento mostró algunas fisuras,
especialmente en el mundo periférico. En efecto en este mundo el desequilibrio
suele venir por el lado del balance de pagos manifestándose con un déficit
crónico de la cuenta corriente. El mismo
requiere la utilización de reservas en
divisas preexistentes o del mecanismo de endeudamiento externo. Cuando estas vías se agotan no queda otro
remedio que alcanzar el equilibrio externo con una recesión.
Otro elemento a tener en cuenta a
la hora de utilizar la alternativa demanda concierne a la situación fiscal y al
endeudamiento público. Veamos por caso
el ejemplo de los Estados Unidos donde el Presidente Obama quiere aumentar el
gasto pero tropieza con el límite de endeudamiento fijado por el Parlamento.
Desde luego dicho límite tiene que ver con el riesgo de expandir el
endeudamiento hacia un punto insostenible.
Continuará
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