La política económica aplicada a lo largo del año pasado muestra que más allá del ajuste fiscal el Gobierno utilizó diversas anclas para reducir la inflación Particularmente se agudizó la apertura económica facilitando el ingreso de bienes importados que compitan con los de producción nacional. A su vez se frenó el ascenso del tipo de cambio oficial ajustándolo a una tasa inferior a la de la inflación. Actualmente el tipo de cambio oficial se ajusta al 1% mensual mientras que la inflación mensual supera el 2%. De este modo se va produciendo un persistente atraso cambiario. Al respecto el índice del tipo de cambio real multilateral que a fin de febrero 2024 era 115,76 se redujo a fin de febrero 2025 siendo el índice 81.06%. Indudablemente estás políticas logran resultados antiinflacionarios. Desde luego existen contraindicaciones, entre ellas las siguientes:
1. La baja de la producción local debido al abaratamiento de los productos importados que ingresan al mercado compitiendo con los nuestros.
2. Rojo del balance cambiario. La cuenta corriente correspondiente a enero 2025 arrojó un déficit de 1636 millones de dólares. Este desempeño se produce esencialmente por el balance turístico que arrojó un déficit de 1187 millones de dólares.
El impacto de todo esto se verifica en una brutal caída de la demanda doméstica y en una pérdida de reservas que amplia seriamente la posibilidad de una devaluación.
Cómo si todo esto fuera poco la inflación de febrero fue 2.4 % presentando un aumento contra la de enero que fue del 2.2%.
Respecto al manejo monetario debemos señalar que los recursos monetarios ,M3, crecieron en 2024 un 145% siendo la inflación de ese año del 117,8%.
Quizás está siendo hora de tomar otro camino. Diversas corrientes de pensamiento económico coincidimos con este punto de vista.
Juan Latrichano
Centro de Estudios
Monetarios
18/3/25
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