Recientemente el Gobierno produjo un cambio profundo en el sistema contable del Banco Central. En este organismo no se aplicaban las normas contables generalmente aceptadas, y en su reemplazo existía un procedimiento pautado por el Directorio. Una de las principales diferencias consisten en el valor que se le asignan a las letras en dólares que el Tesoro Nacional le entregó al Central, en compensación por las divisas cedidas. Ocurre que las letras tienen un valor de mercado inferior al valor de la fecha de vencimiento. Con la normativa anterior las mismas se registraban contablemente al valor técnico. Con el nuevo Gobierno se registran al valor de mercado. Esto hizo que fuera necesario imputar a pérdidas más de 40.000 millones de dólares con la consiguiente disminución del patrimonio neto de la institución. El Gobierno sostiene que de este modo el Banco Central no imputa ganancias falsas que en otra época producían reparto de utilidades al Tesoro Nacional, dueño del Banco Central, con la consiguiente emisión monetaria. Al respecto caben formularse los siguientes interrogantes:
1. Los registros impugnados fueron aprobados por el auditor certificante? Si. El certificante pertenece al estudio Price Waterhouse.
2. Existen riesgos de incobrabilidad? No
3. Puede suceder que el Banco Central tenga un apretón financiero que lo obligue a desprenderse de todo o una parte de las letras a menor valor? No
4. Que impacto tiene la expansión monetaria originada por distribución de utilidades? En principio puede dinamizar la economía si existen divisas suficientes que alejen una corrida cambiaría.
La austeridad monetaria implica el ajuste fiscal que a la fecha incide en los sueldos públicos y en los haberes jubilatorios.
Hay convicciones dolorosas. En este caso lo que cuesta no vale.
Dr. en Ciencias Económicas
Juan Latrichano
Centro de Estudios
Monetarios
13/6/24
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