La
recaudación tributaria de enero,
primer indicador económico importante del
presente año, muestra un crecimiento
del 23.9% comparado contra la recaudación de igual mes del año pasado. Este dato que
luce delicado, por cuanto este desempeño es menor a la inflación de 2017, mejora si a enero de ese año le restamos los ingresos por blanqueo. Con dicho ajuste la
variación es de un 28.9%.
Si
tomamos en cuenta la variación del IVA vemos que la
misma aumentó un 45.1 % en tanto que los
conceptos de seguridad social crecieron un 29.1%. Ambos muestran que el
dinamismo económico no se detuvo.
Cual es
el lado oscuro de la recaudación?
Los
derechos de exportación cayeron un 40.3% en tanto
que los impuestos a las importaciones crecieron un 59.4%. Este combo hace
pensar en una balanza con un rojo mayor al del año pasado, que de por si ya fue significativo.
Si bien
podemos señalar varias causas que
tienen que ver con el desempeño del comercio exterior, el
atraso cambiario unido al llamado ciclo de arranque - parada lucen como los
autores principales de este resultado.
Si todo
esto se confirma cuando se conozca el resultado de la balanza comercial de
enero, no queda otra que pensar en un desemboque crítico. En efecto la contracara inevitable es el endeudamiento
externo. Este en algún punto hace tope o, en
algunos casos los financistas dejan de prestarnos por cambio de deudor. En
ambas situaciones la crisis retoma sobre sus pasos de nuestro triste pasado.
Si, aquel que por últimas vez vivimos en el año 2001.
Pienso
que es muy necesario un cambio de rumbo.
Juan
Latrichano
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