miércoles, 19 de agosto de 2015

Perspectivas económicas para el año próximo

Reiterados análisis, en su mayoría originados por economistas ortodoxos, plantean un panorama sombrío para el año próximo. Corresponde evaluar la razonabilidad   de los mismos.

Los análisis ortodoxos puntualizan algunos de los siguientes problemas:

1.     El desequilibrio fiscal
2.     El desequilibrio externo
3.     La excesiva expansión monetaria
4.     El tamaño del gasto público
5.     El atraso tarifario
6.     La falta de inversiones
7.     El problema energético
8.     La inflación
9.     La regulación del mercado cambiario

Según este tipo de análisis la inercia de estos problemas hará insostenible la gestión del futuro presidente. Ello le exigirá practicar un fuerte ajuste.  El mismo debería contar con los  siguientes pasos:

1.     Baja del gasto en particular de los subsidios
2.     Fuerte devaluación del peso
3.     Control de la emisión monetaria
4.     Desregulación de las tarifas de servicios
5.     Desregulación del mercado cambiario
6.     Facilitamiento del ingreso de capitales externos a partir de la puesta en marcha de las llamadas reglas claras.

Frente a este conjunto de observaciones y propuestas cabe formularse la siguiente pregunta:
¿Es correcto el diagnostico ortodoxo?
Indudablemente no. Si bien existen desequilibrios, entre ellos el fiscal y el externo, no es menos cierto que los mismos no presentan un cuadro de gravedad. Particularmente el cuadro fiscal halla su origen en los intereses de la deuda pública destacándose una tendencia a su reducción con el paso del tiempo. Ello debido al programa de desendeudamiento.  En cuanto al tema externo debemos tener en cuenta un panorama internacional complejo. Empero el control de importaciones y la regulación cambiaria ayudan a mantener la caja de divisas.
Tengamos presente el daño que podría producirse en nuestra economía con una liberalización del mercado de cambios.  Este tipo de política tiene historia en nuestro país. Una historia negra. Para ser más preciso durante la llamada convertibilidad aplicada en la década del noventa tuvimos este tipo de aplicación. Al final culminó con un endeudamiento inmanejable.
Por todo lo expuesto debemos sostener que el diagnostico no deja de ser malicioso e intencionado. Particularmente se intenta crear un panorama desesperanzador para así poder hacer los ajustes clásicos con perjuicio para los trabajadores y las pequeñas empresas. Esto ya lo vivimos.  En fin.

Juan Latrichano
Analista Económico de la CGE
13/8/2015

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