Última parte
El blanqueo de capitales recientemente implementado suscita
interrogantes. Entre los más destacados figuran los de naturaleza ética y los
vinculados con éxito del programa junto a su impacto en el orden monetario.
Otro tema no menor
concierne a la enorme diferencia que presente este programa respecto al de los
años 1987 y 1992. Con respecto al primero la economía no presenta hoy señales
similares o parecidas a las de aquel período. No existe ningún riesgo de
hiperinflación.
Con respecto al segundo, más allá de que algunos analistas
sostengan que este plan constituye una convertibilidad encubierta, no es menos
cierto que en la actualidad no se presenta ninguno de los rasgos preocupantes
de convertibilidad. Entre ellos los ligados al déficit crónico del balance de
pagos y al endeudamiento externo insostenible.
En cuanto al carácter no ético del blanqueo debemos
destacar que este tipo de medida se aplica frecuentemente en diversos países.
Al mismo tiempo quienes sostienen este carácter no ético nada dicen de la
existencia de un mercado paralelo del dólar ni de la fuga de capitales.
Finalmente se suele considerar que este tipo de mecanismo
posee rasgos similares a los de emisión de cuasi monedas. Cabe recordar que
tiene una diferencia sustantiva. La de emitir contra una caución de divisas. No
es una diferencia menor.
En cuanto al éxito del programa debemos apuntar que a
priori luce apropiado. Debemos ver con el paso del tiempo su impacto real.
Finalmente cabe reflexionar acerca de la necesidad de
aplicar una devaluación. Al respecto el blanqueo atenúa la presión cambiaria.
Al mismo tiempo debemos apuntar que el desempeño de nuestra balanza comercial
nos permite asegurar que por el momento el valor actual del tipo de cambio luce
apropiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario