Primera
parte
El blanqueo de capitales recientemente implementado suscita
interrogantes. Entre los más destacados figuran los de naturaleza ética y los
vinculados con éxito del programa junto a su impacto en el orden monetario.
En primer lugar corresponde
relacionar el presente blanqueo con los últimos que fueron aplicados en nuestro
país a saber:
ü Repatriación de capitales aplicada por el Dr. Alfonsín en el año 1987
ü Blanqueo de capitales aplicado por el Dr. Menem en 1992
ü Blanqueo de capitales aplicado por el actual Gobierno en 1999.
En el primer caso podemos determinar que la fecha da cuenta
del inicio de la crisis que habría de culminar en un cuadro hiperinflacionario,
en el año 1989. Eran los tiempos del agotamiento del plan Austral. La finalidad
central era hacer caja.
El blanqueo de 1992 si bien es aplicado en pleno auge de la
convertibilidad y contribuyó a su apuntalamiento no es menos cierto que estaba
enmarcado en un plan inconsistente. A la sazón el mismo llevó el endeudamiento
a niveles insostenibles. La crisis desatada en 2001 mostró la crudeza de sus
consecuencias.
El último aplicado en el año 1999 tenía fines recaudatorios
y apuntaba a superar los efectos provocados por la crisis internacional
desatada en el año 2008.
El blanqueo de capitales implementado actualmente presenta
una diferencia sustancial con respecto a los anteriores en general y al último
en particular. El mismo apunta a
recomponer reservas. Al mismo tiempo el
Banco Central tomará los dólares que ingresen por este circuito y contra ellos
emitirá los títulos pertinentes (CEDIN o BAADE según corresponda).
A su vez los CEDIN (Certificados de depósito para inversión
inmobiliaria) apuntan a reactivar el mercado inmobiliario. Debemos tener en
cuenta que este mercado se suele manejar en forma dolarizada.
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