Última parte
En general se reconocen dos etapas del
modelo económico actual. La primera iniciada en el año 2003 hasta el 2005, fecha a partir de la cual se
observa un proceso inflacionario y, una segunda iniciada en 2006 y vigente hasta
nuestros días. Sin embargo pienso que este año se puso en marcha una tercera
etapa en la que se producirán algunos ajustes esenciales que estimo reducirán
el volumen de la inflación.
Al mismo tiempo el Gobierno
estableció las siguientes medidas apuntadas a bajar el ritmo inflacionario:
a)
Fijó un techo para las subas salariales
b)
Determinó un acuerdo de precios
Todo esto unido a un mejor
desempeño fiscal relativo (el déficit financiero creció en el primer trimestre
un 12% con respecto a igual período del año pasado) y una menor expansión
monetaria (M1 en promedio creció en el primer cuatrimestre un 1.84% contra un
5.5% en igual periodo de 2012) permiten pensar en una desaceleración
inflacionaria. Los indicadores de precios, aún los privados, muestran
resultados positivos. Habrá que ver si
esto continúa en igual forma a lo largo de lo que resta del año.
De ser positivo este enfoque
mostrará que la alternativa heterodoxa consistente en una desaceleración suave
e indolora se impone a la ortodoxa. Esta última fue aplicada en forma notoria
en 3 etapas de la vida nacional. Las mismas fueron:
1)
Plan Prebisch aplicado tras el derrocamiento del
General Perón en 1955. El mismo derivó en una brusca suba del tipo de cambio
con congelamiento salarial. El resultado fue una inflación anual del 30% contra
una del 19% del Gobierno derrocado.
2)
Plan Martinez de Hoz implementado tras el derrocamiento de Isabel Perón en
1976. El mismo aplicó un monetarismo crudo (tasa de efectivo mínimo del 45%)
con supresión de las paritarias. El resultado fue una inflación sensiblemente
superior (10.000% en todo el período de Gobierno militar)
3)
Plan Cavallo aplicado tras el reemplazo del
doctor Alfonsín en 1989. Aplicó un tipo de cambio fijo y bajo. Si bien el mismo
tuvo resultados positivos en la lucha contra la inflación dejó un endeudamiento
significativo (140% del PBI) y una tasa de desempleo superior al 20%.
Por todo esto sostenemos que este
último manejo, el consistente en una reducción gradual de la inflación con
política heterodoxa que está siendo
aplicado en este año, luce como más saludable.
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