jueves, 21 de junio de 2012

Hacia una pesificación definitiva


Cuando hablamos de pesificación solemos recordar los acontecimientos del año 2002, particularmente la conversión a pesos de los créditos y los depósitos que estaban instrumentados en moneda extranjera. Al respecto debemos destacar que en aquella oportunidad se produjo lo que se conoce como pesificación asimétrica. La misma impactó en modo diferente conforme a los siguientes detalles:
1.       Los depósitos se pesificaron a un valor de 1,40  por dólar.
2.       Los créditos se pesificaron a un valor de un dólar un peso.
El costo de esta operación (diferencia entre lo que se pagó a los depositantes y lo que se cobró a los deudores) fue absorbido por el Estado. Desde luego esta operación significó un quebranto para los depositantes debido a que el valor del dólar superaba en forma significativa al valor pesificado.
Con relación a la actualidad cabe la siguiente pregunta:
¿Impactará la pesificación en  los depósitos en moneda extranjera convirtiéndolos al valor del dólar oficial?
Al respecto debemos señalar que no. La situación actual difiere enormemente de la vivida en el año 2002. La salud estructural del país hoy está fuera de discusión. En aquel año el default fue un hecho que se produjo por el peso de las circunstancias.
En consecuencia nos preguntamos lo siguiente:
¿Qué significa la pesificación hoy?
Indudablemente un cambio cultural.  Se apunta a que los argentinos piensen y operen en pesos. Especialmente en las siguientes situaciones:
  1. En las inversiones que se realicen.
  2. En  los contratos que se celebren, especialmente compra – venta de propiedades y en alquileres.
Para que esto se pueda aplicar el Gobierno cuenta con una ventaja diferencial con relación al año 2002. En aquella oportunidad el que apostó al dólar billete tuvo una ganancia extraordinaria.  El que apostó en estos últimos días comprando en el mercado paralelo puede llevarse una sorpresa desagradable. Particularmente  si el Gobierno sale a vender una parte de las reservas para desinflar de este modo el precio del dólar paralelo.  Desde luego con esta operación tendríamos  que el que invirtió en un plazo fijo en pesos ganó mucho mas que el que invirtió en dólares billete.
Si esto se concreta la batalla cultural puede ser ganada. Quizás el triunfo demande algún tiempo más.  De todos modos las condiciones favorables están al alcance. Veremos con el paso del tiempo si esto se materializa.
Juan Latrichano
Asesor económico CGE de la RA

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