Cuando hablamos de pesificación
solemos recordar los acontecimientos del año 2002, particularmente la
conversión a pesos de los créditos y los depósitos que estaban instrumentados
en moneda extranjera. Al respecto debemos destacar que en aquella oportunidad
se produjo lo que se conoce como pesificación asimétrica. La misma impactó en
modo diferente conforme a los siguientes detalles:
1.
Los depósitos se pesificaron a un valor de
1,40 por dólar.
2.
Los créditos se pesificaron a un valor de un
dólar un peso.
El costo de esta operación
(diferencia entre lo que se pagó a los depositantes y lo que se cobró a los
deudores) fue absorbido por el Estado. Desde luego esta operación significó un
quebranto para los depositantes debido a que el valor del dólar superaba en
forma significativa al valor pesificado.
Con relación a la actualidad cabe
la siguiente pregunta:
¿Impactará la pesificación en los depósitos en moneda extranjera
convirtiéndolos al valor del dólar oficial?
Al respecto debemos señalar que
no. La situación actual difiere enormemente de la vivida en el año 2002. La
salud estructural del país hoy está fuera de discusión. En aquel año el default
fue un hecho que se produjo por el peso de las circunstancias.
En consecuencia nos preguntamos
lo siguiente:
¿Qué significa la pesificación
hoy?
Indudablemente un cambio
cultural. Se apunta a que los argentinos
piensen y operen en pesos. Especialmente en las siguientes situaciones:
- En las inversiones que se realicen.
- En los contratos que se celebren, especialmente compra – venta de propiedades y en alquileres.
Para que esto se pueda aplicar el
Gobierno cuenta con una ventaja diferencial con relación al año 2002. En
aquella oportunidad el que apostó al dólar billete tuvo una ganancia extraordinaria. El que apostó en estos últimos días comprando
en el mercado paralelo puede llevarse una sorpresa desagradable.
Particularmente si el Gobierno sale a
vender una parte de las reservas para desinflar de este modo el precio del
dólar paralelo. Desde luego con esta
operación tendríamos que el que invirtió
en un plazo fijo en pesos ganó mucho mas que el que invirtió en dólares billete.
Si esto se concreta la batalla
cultural puede ser ganada. Quizás el triunfo demande algún tiempo más. De todos modos las condiciones favorables
están al alcance. Veremos con el paso del tiempo si esto se materializa.
Juan Latrichano
Asesor económico CGE de la RA
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