Al igual que en octubre del año pasado recrudeció la creencia de que el
Gobierno va terminar acorralando los depósitos en dólares. Esta creencia forma parte del campo de la superstición más que de
un análisis aplomado.
La memoria bloqueante volvió a
activarse. El triste recuerdo del pasado en el que no se podía tocar el dinero
depositado está operando en nuestros cerebros. No podemos atribuir esto a la
casualidad. Debemos responsabilizar a
los analistas que tienden a ver todo negativo y llegan a la conclusión que una
vez que se agoten las últimas medidas adoptadas (YPF, control cambiario,
control de importaciones etc.) no quedará otra que acorralar.
Para desarrollar un análisis
profundo de este tema corresponde analizar cual era la situación de los
depósitos en dólares en el año 2001 y cual es la situación actual (febrero de
2012) para determinar diferencias. El cuadro que se expone a continuación
brinda tal información;
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Del análisis de este cuadro podemos
extraer las siguientes conclusiones:
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Vemos que el cuadro de salud es
diametralmente opuesto. A esto debemos
agregarle que la balanza comercial no solo es superavitaria sino que también
ha crecido en el saldo positivo (en el primer cuatrimestre el saldo positivo
creció un 57 % con relación a igual período del año pasado.
Para cerrar debemos señalar que,
aunque en forma tenue, las reservas están creciendo.
Por todo lo dicho la probabilidad de
que tengamos un nuevo corralito es baja, por no decir nula.
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Dr. Juan Latrichano
Docente de Macroeconomía
U.N.L.Z. Universidad Nacional de
Lomas de Zamora.
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