lunes, 14 de mayo de 2012

El segundo semestre tan temido


“Quien no tiene cerebro para prever debe tener espaldas para aguantar” Juan Domingo Perón.
El diseño de la actual política económica parte del supuesto de que el segundo semestre de este año será sumamente complicado. Por ello y previendo especialmente una fuerte caída de nuestra exportaciones es que el Gobierno ha intensificado controles cambiarios y medidas de índole comercial. Todo apunta a hacer una buena caja en divisas para afrontar el temporal. Frente a esta estrategia cabe la siguiente pregunta
¿Tiene asidero pensar en un segundo semestre complicado?
La respuesta es afirmativa. Especialmente podemos enunciar los siguientes problemas:
  1. El ajuste implementado en países europeos luce inviable. Se presume que la reducción del gasto no resolverá el problema  fiscal. Por el contrario puede llegar a agravarlo.
  2. La asimetría que  produce el valor del Euro se mantiene. Por ello se estima que los problemas de balanza comercial de la mayoría de los  países europeos se mantienen.
  3. La situación social en Europa luce intensificada y    podría potenciarse con el correr de los días.
  4. La situación política en Europa viene mostrando una rotunda negativa de la población a los planes de ajuste.
  5. La economía europea entró en zona de recesión y no resulta probable que la salida sea inmediata.
  6. La economía de los Estados Unidos creció menos de lo previsto en el primer trimestre del año.
  7. La economía china viene mostrando señales de fatiga.
  8. La producción de Brasil crece en forma tenue.
En resumen podemos afirmar que en el presente año el PBI mundial se reduce con relación al año pasado y que el piso se conocerá en el segundo semestre debido a que existen riesgos ciertos de que en ese período los problemas se intensifiquen.
¿Cómo impacta todo esto en nuestra economía?
Al respecto debemos señalar que las importaciones que hacen los países son una variable dependiente del nivel de ingresos. A mayor ingreso mayor importación.  A menor ingreso menor importación.  Atento al panorama descripto debemos pensar que en el segundo semestre el ingreso mundial descenderá.  Si esto es así se producirá un enorme descenso de las importaciones.  Desde luego un baja generalizada de las importaciones implica una probabilidad muy alta de que nuestras exportaciones caigan (una parte de las importaciones de los países son nuestras exportaciones).
¿Cómo nos afectaría esto si no controlamos el nivel de nuestras importaciones?
Desde luego reduciría el saldo de la balanza comercial y ello impactaría, entre otras cosas,  en la acumulación de reservas. A su vez la baja del caudal de reservas no nos permitiría atender la demanda de divisas para atender  el pago de la deuda externa (vencimientos de capital e intereses en los meses venideros).
Finalmente debemos señalar que el poder anticipar una crisis permite adelantar medidas que serían imposibles de adoptar en su pleno transcurso. Especialmente la sustitución de importaciones tiene tiempos de maduración que ameritan realizarla con plazos. Al mismo tiempo cerrar el primer semestre del año con un  buen saldo de balanza (el primer cuatrimestre cerró con un saldo estimado en los 4.000 millones de dólares) reduce el esfuerzo necesario ante la crisis. También debemos señalar que otras medidas que se han adoptado reduce el saldo a alcanzar en la balanza para evitar una cuenta corriente del balance de pagos en rojo. El control cambiario y la baja en el giro de utilidades de las empresas extranjeras van en ese sentido.                                                                                                                                                           

No hay comentarios:

Publicar un comentario