“Quien no tiene cerebro para prever
debe tener espaldas para aguantar” Juan Domingo Perón.
El diseño de la actual política
económica parte del supuesto de que el segundo semestre de este año será
sumamente complicado. Por ello y previendo especialmente una fuerte caída de
nuestra exportaciones es que el Gobierno ha intensificado controles cambiarios
y medidas de índole comercial. Todo apunta a hacer una buena caja en divisas
para afrontar el temporal. Frente a esta estrategia cabe la siguiente pregunta
¿Tiene asidero pensar en un segundo semestre complicado?
La respuesta es afirmativa.
Especialmente podemos enunciar los siguientes problemas:
- El ajuste implementado en países europeos luce inviable. Se presume que la reducción del gasto no resolverá el problema fiscal. Por el contrario puede llegar a agravarlo.
- La asimetría que produce el valor del Euro se mantiene. Por ello se estima que los problemas de balanza comercial de la mayoría de los países europeos se mantienen.
- La situación social en Europa luce intensificada y podría potenciarse con el correr de los días.
- La situación política en Europa viene mostrando una rotunda negativa de la población a los planes de ajuste.
- La economía europea entró en zona de recesión y no resulta probable que la salida sea inmediata.
- La economía de los Estados Unidos creció menos de lo previsto en el primer trimestre del año.
- La economía china viene mostrando señales de fatiga.
- La producción de Brasil crece en forma tenue.
En resumen podemos afirmar que en
el presente año el PBI mundial se reduce con relación al año pasado y que el
piso se conocerá en el segundo semestre debido a que existen riesgos ciertos de
que en ese período los problemas se intensifiquen.
¿Cómo impacta todo esto en
nuestra economía?
Al respecto debemos señalar que
las importaciones que hacen los países son una variable dependiente del nivel
de ingresos. A mayor ingreso mayor importación.
A menor ingreso menor importación.
Atento al panorama descripto debemos pensar que en el segundo semestre
el ingreso mundial descenderá. Si esto
es así se producirá un enorme descenso de las importaciones. Desde luego un baja generalizada de las
importaciones implica una probabilidad muy alta de que nuestras exportaciones
caigan (una parte de las importaciones de los países son nuestras
exportaciones).
¿Cómo nos afectaría esto si no
controlamos el nivel de nuestras importaciones?
Desde luego reduciría el saldo de
la balanza comercial y ello impactaría, entre otras cosas, en la acumulación de reservas. A su vez la
baja del caudal de reservas no nos permitiría atender la demanda de divisas
para atender el pago de la deuda externa
(vencimientos de capital e intereses en los meses venideros).
Finalmente debemos señalar que el
poder anticipar una crisis permite adelantar medidas que serían imposibles de
adoptar en su pleno transcurso. Especialmente la sustitución de importaciones
tiene tiempos de maduración que ameritan realizarla con plazos. Al mismo tiempo
cerrar el primer semestre del año con un
buen saldo de balanza (el primer cuatrimestre cerró con un saldo
estimado en los 4.000 millones de dólares) reduce el esfuerzo necesario ante la
crisis. También debemos señalar que otras medidas que se han adoptado reduce el
saldo a alcanzar en la balanza para evitar una cuenta corriente del balance de
pagos en rojo. El control cambiario y la baja en el giro de utilidades de las
empresas extranjeras van en ese sentido.
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