Ignorar el pasado incrementa los riesgos de que nos roben el futuro.
Resulta necesario profundizar el análisis alrededor de las estrategias adecuadas para alcanzar un desarrollo pleno. En muchas oportunidades la decisión de aplicar con urgencia un plan que permita alcanzar la producción de productos de alto valor agregado llevó a asfixiar la economía en el corto plazo. Aquí luce muy bien aplicada esa frase que dice que lo mejor es enemigo de lo posible.
¿Por qué se produce esta situación?
Básicamente porque no se tienen en cuenta los datos estructurales que condicionan la política económica. Uno de ellos, quizás el mas relevante, tiene que ver con los vencimientos de la deuda pública, especialmente aquellos que deben atenderse con divisas. Desde luego una balanza comercial negativa y / o una cuenta corriente negativa del balance de pagos conspiran contra la posibilidad de atender estos vencimientos.
¿Qué ocurre cuando no se pueden atender los vencimientos de la deuda pública?
Hay que pedir refinanciación. En ese caso los acreedores externos piden la intervención del Fondo Monetario Internacional. El FMI da el visto bueno en la medida que se apliquen estas políticas:
- Devaluación
- Ajuste fiscal mediante elevación de impuestos y rebaja de salarios de empleados públicos.
- Control monetario.
- Apertura de la economía
- Rebaja de aranceles a la importación
- Eliminación de derechos de exportación.
- Eliminación de medidas de control de cambios.
Parte de estas recetas recesivas fueron aplicadas en diciembre de 1958 tras un crédito de 75 millones de dólares asignado por el FMI al país durante la presidencia del Dr. Frondizi. Indudablemente el desarrollismo tenía un precio alto.
La política alternativa, en ese período, la tuvimos con el Gobierno del Dr. Illia (periodo 1963/1966). La misma consistió básicamente en una expansión fiscal y monetaria prescindiendo del crédito Stand By del FMI. Paradójicamente esto permitió alcanzar un mejor desempeño fiscal y externo. Los números de esa etapa muestran superávit comercial en todos esos años (Frondizi tuvo déficits comercial en todos sus años de Gobierno), hubo crecimiento y la deuda pública se redujo. Cabe acotar que el Dr. Illia desmanteló los contratos petroleros firmados por el desarrollismo.
Desde luego cabe la hipótesis de que parte del éxito alcanzado obedeció a la maduración de las inversiones que había hecho el desarrollismo. Sin perder de vista esto debemos pensar que una política autónoma del FMI, como la que se aplicó, suele producir excelentes resultados.
Todo esto debemos tenerlo en cuenta a la hora de ponderar políticas alternativas. Especialmente debemos estar atentos a la hora de validar o no las políticas que se están llevando a cabo. En consecuencia o bien mantenemos la paciencia para alcanzar un desarrollo sustentable una vez que se mejore la situación estructural o sucumbimos a la tentación de la inmediatez. En este último caso el costo puede ser seguramente volver al pasado.
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