miércoles, 7 de marzo de 2012

Desarrollismo o desarrollo nacional (primera parte)

Para comenzar con este tema debemos remontarnos al debate que se produjo tras la experiencia del primer y segundo gobierno del General Perón.  Las observaciones más notables fueron y son las que se vinculan con la falta de promoción de una industria pesada. Particularmente se planteaba que se había favorecido a la industria de bienes de consumo, pero que se había hecho muy poco o nada por la industria de bienes  necesarios para el proceso productivo (maquinarias, energía etc.)
El paso del tiempo permitió que en nuestro país se aplique la estrategia alternativa. En efecto el Dr. Frondizi puso en marcha una política económica que se conoció con el nombre de desarrollismo.  En esencia la misma consistió en favorecer la instalación de empresas de capital extranjero que se aplicasen a producir en aquellos rubros faltantes o en los que la producción nacional era insuficiente (Petroquímica, petróleo, acero etc.) . Al respecto la ley de inversiones extranjeras número 14.780 y la de promoción industrial número 14781 le daban a las empresas extranjeras el mismo tratamiento que a las nacionales y  eliminaban los límites fijados en lo atinente a giro de utilidades y repatriación de capitales.
Toda esta aplicación se implementó en medio de un sistema absolutamente liberal (no existía control de precios ni cambiario). El tipo de cambio era manejado por el mercado.  Desde luego el liberalismo es la condición impuesta por los capitales externos.
La creencia central era que el  desarrollo productivo iba a erradicar los problemas estructurales del país.  El pensamiento alternativo sostiene que la inversión extranjera alivia los problemas de  corto plazo, pero intensifica los problemas de mediano plazo toda vez que en períodos posteriores a su radicación, las empresas extranjeras comienzan a demandar divisas para remesar utilidades al exterior. Desde luego este punto de vista sostiene que dicha demanda es superior a las divisas que la radicación genera por sustitución de importaciones y/o por mayores exportaciones.
Si analizamos los números de la etapa en la que se manejó la política económica desarrollista vemos que la misma  fue claramente deficitaria en los resultados obtenidos en la balanza comercial.  Desde luego el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos fue aún mayor.
En la actualidad el debate entre el desarrollismo y el desarrollo nacional se mantiene.  Hoy las críticas las recibe el Gobierno Nacional y las mismas se centran principalmente en los siguientes puntos:
  1. Se descansa demasiado en la soja y se pierde de vista la posibilidad de diversificar la producción especialmente la de mayor valor agregado.
  2. Se aplican excesivos controles por parte del Estado especialmente los relativos al mercado cambiario.
  3. La producción energética tiende a disminuir y no se exploran nuevas alternativas.
  4. Se importan productos energéticos.
  5. No se acude al mercado financiero externo.
  6. Existe un control muy rígido en materia del comercio exterior, especialmente en lo concerniente a licencias no automáticas para importar.
  7. La producción industrial es de bajo valor agregado.
  8. No se fomenta el ingreso de nuevas inversiones extranjeras.

Todas estas consideraciones omiten, a mi juicio, un tema central que es el vinculado a las necesidades de corto plazo las que o bien deberán ser cubiertas con recursos propios o en su defecto deben cubrirse con recursos de terceros (hay vencimientos periódicos de la deuda pública). En este último caso las exigencias que imponen los prestadores de fondos suelen ser leoninas.
Resumiendo podemos considerar los siguientes puntos a resolver:

  1. Atender el corto plazo sin traumas
  2. Atender el corto plazo con problemas recurrentes de caja, especialmente carencia de divisas.
Cuando actuamos con ajuste al primer punto podemos decir que el camino elegido concierne al desarrollo nacional bien entendido y por sobre todas las cosas, posible de implementar en el mediano plazo, plazo en el que se será posible marchar hacia una diversificación productiva.  Al respecto podemos enunciar las siguientes bondades que emergen del actual programa económico:
  1. Se crece con superávit de la balanza comercial
  2. Existe superávit de la cuenta corriente del balance de pagos
  3. La deuda como porcentaje del PBI se viene reduciendo.
  4. Los vencimientos de la deuda se atienden sin acudir a financiamiento externo.
  5. Con el paso del tiempo y en la medida que las condiciones estructurales mejoren se puede ir encarando una diversificación productiva y una tecnificación de la producción.
La discusión prosigue. Las evidencias le dan la razón de manera contundente al programa que tiene que ver con el desarrollo nacional.

No hay comentarios:

Publicar un comentario