Tanto los ortodoxos como los libertarios sostienen que la poca credibilidad en el peso y la preferencia del dólar por parte de la población, obedecen al continuo deterioro que sufre el primero debido a la emisión monetaria . Este punto de vista carece, desde mi perspectiva, de la falta de asignación de responsabilidad a los hechos ocurridos en la historia contemporánea. Particularmente debemos tener en cuenta los siguientes acontecimientos:
1. La hiperinflación del año 1989 que hizo que personas que vendieron sus inmuebles en pesos , no pudieran comprar otra propiedad debido a la erosión provocada por la fenomenal suba de precios , operada en muy corto plazo.
2. El corralito implementado en el año 2001 que provocó la indisponibilidad de los fondos depositados . Al mismo tiempo a los depositantes en dólares se les pesificó la imposición con pérdidas significativas dado que no se les reconoció el valor de cotización del dólar.
A la hora de compararnos con terceros países en general y con vecinos en particular, vemos que la mayoría no ha tenido ninguno de estos problemas. Tengamos en cuenta que los problemas de los años señalados deben imputarse del siguiente modo:
1. La hiperinflación de 1989 fue provocada por la fenomenal expansión de circulante , originada por la llamada Cuenta de Regulación Monetaria, implementada por Martinez de Oz mediante la política monetarista del Gobierno Militar y continuada por Alfonsín.
2. El corralito de 2001 halla su origen en el endeudamiento que causó la política liberal implementada por Cavallo , en el Gobierno de Menen y continuada por De la Rua.
Desde luego el triste recuerdo hace que la población ante la menor duda , muchas veces provocada por economistas inescrupulosos, corra al dólar. Y de allí tenemos la principal causa de la inflación. La cambiaria exteriorizada por devaluaciones de nuestro peso.
Juan Latrichano
8/5/22
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